A continuación un poema de Michelangelo Colin, que recoge como un ideario de instantáneas los momentos poéticos de una relación, tomando como referencia sus imágenes más representativas, así como sus silencios, sus dudas y sus ausencias.

No pretendo componer las más complejas metáforas esta noche,
ni lo más bello,
ni lo más sencillo.
No esta noche.

Me niego citar lo mejor de este arcaico repertorio,
me niego esta noche,
no durante el crepúsculo del otoño,
no durante el frío génesis de este invierno.

Haré una fotografía,
un dolor,
una pausa.
Con cada coma y punto,
congelaré la oportunidad más preciada que es verte,
apreciar cada imperfección tuya,
hechizante obsesión por el deseo de apreciarte,
por el deseo de volver a verte,
como obra de arte,
qué complicado es acercarme,
y un dilema es tocarte o contenerme.

Mis labios sonriendo con terneza,
con mis ojos sollozantes,
quisiera acariciarte,
esta noche,
por la mañana,
tal vez por siempre,
tal vez nunca.

Voy hacer de la timidez,
una sonrisa,
la ignorante razón de esquivar esa mirada tuya,
de tus bellos ojos.
Sonreiré bajo la envoltura de mis emociones,
y mis sentimientos se convertirán en hielo,
al verte ahí,
descalza,
transparente y bella,
raíces castañas,
epitelio nácar,
pureza solar:
te odio

…A todo esto,
a todo lo que podría ser nuestro,
nos conformamos en escribirle a las estrellas,
hablarles de nosotros bajo la débil guardia de la luna.

Supongo que nos gustaría escucharnos más seguido,
hablar juntos hacia nuestro camino, a casa.
Hablarnos y que eso se convierta en el pretexto para humillarnos,
el pretexto más estúpido para no hacer nada más que mirarnos, desearnos. Y que el brillo de nuestros labios escurra con ese deseo carnal.

Ese deseo que de forma inocente quiero pensar que es mutuo.
Ese deseo que tal vez yo nada más sienta.
Podríamos caminar más allá,
para que nadie nos vea,
para que el momento sea sólo nuestro,
sólo mío.

Para que nadie me vea
con mi sueño de tenerte,
besando solamente tu espejismo entre la niebla.
***
Puedes leer la primera parte de este poema aquí.
