Los paisajes imposibles de William Turner
Arte

Los paisajes imposibles de William Turner

Avatar of Tamara Turcott

Por: Tamara Turcott

21 de marzo, 2015

Arte Los paisajes imposibles de William Turner
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Por: Tamara Turcott

21 de marzo, 2015


Cuenta la historia de cierta diligencia que atravesaba una zona especialmente boscosa de Gran Bretaña, bajo un cielo sobrecargado de nubes amenazadoras, en la que viajaban, entre otros pasajeros, una distinguida dama y un hombre de porte por demás estrafalario. Al comenzar tan anunciada tormenta, el hombre, excusándose, abrió la ventana y asomó su cabeza a la intemperie desafiando el balanceo del vehículo y la inclemencia del tiempo. Después de un rato, la mujer preguntó que qué era lo que miraba tan entusiasmado, y el hombre le respondió que había visto “cosas maravillosas y nunca vistas”. Atraída por la curiosidad, la dama se asomó por la ventana para ver aquella maravilla.

Años más tarde, la misma dama visitó la exposición de un pintor bastante criticado por las manchas verdosas y amarillentas que incluía en sus lienzos de paisajes fantásticos que incluso parecían sobrenaturales; escenas que dicha dama ya había visto una vez bajo una tormenta mientras atravesaba Gran Bretaña. El autor de las obras no era otro que William Turner.

turner 6


shade and darknesst

Turner fue el gran maestro de la pintura de paisaje británico. Plasmaba como nadie la infinitud y violencia de la naturaleza. Abordaba el paisaje desde la contemplación como introducción a la sabiduría infinita de la naturaleza mediante una relación exclusivamente óptica.

Un paisaje asume la forma cuando sus límites son claros, pero la obra de Turner crea una presencia absoluta de apertura infinita que lleva a la libertad, y que confiere libertad a quien observa el salvajismo de aquello que va más allá en el espectáculo romántico de encontrar disfrute en lo inhóspito, en la desorientación y el vértigo de lo sublime.

Norham Castel sunrise


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Kant define al sublime como la reflexión de la propia insignificancia, la concepción de lo infinito; ese sentimiento sobrecogedor con el que se alcanza la conciencia de la propia superioridad moral respecto a la naturaleza. Turner no sólo perfilaba plásticamente este sentimiento, sino que lo superaba haciendo un extraordinario uso del color llevándolo a los límites.

Con el sfumatto y el claroscuro, Leonardo y Rembrandt ya habían admitido la variedad cromática de la penumbra, y Turner se adentraba en densidad de la oscuridad haciéndola visible y extrapolando las variedades cromáticas que hay en ella.

Snow-Storm


Rain steam and speed


Los paisajes de William Turner juegan con la luz y con todas las posibilidades lumínicas del sol, y es que fue un maestro de la luz, de la oscuridad y  de las variedades cromáticas de la atmósfera; un auténtico provocador en la difícil empresa de contener la violencia desenfrenada de la naturaleza.

 
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Fuente:

Eugenio Trías. (1982). Lo bello y lo siniestro. Madrid: DEBOLSILLO. 

 


Referencias: