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ARTE

Magic Eye: Las ilusiones ópticas que marcaron a niñas y niños de los 90

Los autoestereogramas eran nuestra diversión antes del Internet.

Algunos son demasiado jóvenes para recordarlo, pero hace casi 30 años el mundo estaba obsesionado con los autoestereogramas: una especie de ilusión óptica que muestra una imagen tridimensional a partir de una imagen bidimensional. Así, donde originalmente se aprecia solo un patrón de figuras abstractas, pueden aparecer nuevos elementos ante el ojo humano: corazones, delfines, dinosaurios, o cualquier otra cosa que el artista haya plasmado en la imagen.

En los 90 no existían los memes como los conocemos ahora, pero niñas y niños viralizamos los autoestereogramas a nuestra manera, con libros físicos o imágenes que alguien había impreso del incipiente Internet.

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No todo el mundo logra ver las imágenes ocultas, pues hay dos opciones: o miras la imagen muy de cerca y te alejas lentamente hasta que la figura aparece ante tus ojos... o haces un movimiento ocular muy difícil de explicar. Cuando era niña me sentía orgullosa de pertenecer al segundo grupo: “cruzaba” los ojos de cierta manera y listo, podía ver las figuras en el Magic Eye III de mi papá. Fueron esos libros, los de Magic Eye, los que popularizaron los autoestereogramas en todo el mundo.

La historia de Magic Eye

El origen de los autoestereogramas se remonta a la década de los 30, cuando el inventor Charles Wheatstone creó un dispositivo que permitía mostrar imágenes ligeramente diferentes en cada ojo. De esa manera pudo comprender un poco más la forma en que nuestros ojos asimilan las imágenes tridimensionales. Más tarde, en 1959, Béla Julesz desarrolló el concepto en imágenes de puntos aleatorios generadas por computadora. 20 años después el alumno de Julesz, Christopher Tyler, junto con Maureen Clarke, presentó un autoestereograma que por primera vez hizo posible apreciar las figuras 3D a partir de una imagen 2D sin ningún tipo de instrumento óptico.

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Fue hasta los años 90 que el ingeniero Tom Baccei y la artista 3D Cheri Smith usaron los avances de Wheatstone, Julesz y Tyler para crear imágenes que iban más allá de los puntos en blanco y negro. En Japón, Baccei se alió con la compañía Tenyo, que vendía productos de magia (sí, al parecer eso era un negocio en esa época). En 1991 lanzaron el primer libro, titulado Miru Miru Mega Yokunaru Magic Eye, algo así como ”Tu visión mejora cada vez más en poco tiempo, Magic Eye”.

“En Magic Eye, Baccei y Smith llevaron la evoución un paso más allá”, explican en el sitio oficial de Magic Eye. “Con la asistencia del programador Bob Salitsky, el grupo desarrolló el primer programa de autoestereogramas sofisticado y completamente a color. ¡No más puntos negros y blancos! Usando este nuevo programa, en combinación con el software más moderno de modelado en 3D y técnicas de uso del color, una nueva forma de arte se patentó: Magic Eye”.

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Magic Eye fue una creación de N.E. Thing Enterprises, que después se convirtió en Magic Eye Inc. Los libros de la marca, que incluían varias páginas de autoestereogramas en una estética noventera abstracta y colorida, fueron un éxito a finales del siglo XX: Magic Eye I, II y III aparecieron en la lista de los Bestseller del New York Times durante 73 semanas. De acuerdo con la página oficial, se han vendido más de 20 millones de copias, en más de 25 idiomas, en todo el mundo.




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