«Qué ridículas y enfermizas marionetas somos. Y qué asqueroso escenario en qué bailar. Cuánta diversión bailando y cogiendo, sin importar nada en el mundo.
Esas ocasiones especiales se vuelven inolvidables cuando el regalo perfecto adorna todos los buenos deseos y fuertes abrazos con los que mostramos afecto. Creemos