Disney no desaprovechó la fecha. Este 26 de junio —conocido como el Día de Stitch— confirmó oficialmente que Lilo y Stitch 2 en versión live action ya está en desarrollo. El anuncio vino acompañado de un teaser con una marioneta animatrónica de Stitch en un coche rosa causando caos. Pero más allá del gesto nostálgico, la pregunta que flota en el aire es incómoda pero inevitable: ¿de verdad hacía falta una secuela?
Tendremos un live action de ‘Lilo y Stitch 2’
Hasta ahora, no se ha confirmado si Dean Fleischer Camp volverá como director, ni si Maia Kealoha o Sydney Agudong retomarán los papeles de Lilo y Nani. La falta de claridad sobre el equipo creativo deja en el aire la posibilidad de una corrección de rumbo, pero también abre la puerta a un proyecto aún más genérico, hecho para cumplir con la cuota de nostalgia y no con una intención narrativa real.

Porque si algo quedó claro en la primera entrega es que “ohana” no se construye con referencias, sino con emoción real, y eso no se logra solo con música hawaiana ni con Stitch corriendo en slow motion.
Las redes sociales ya empezaron a dividirse. Mientras algunos fans celebran la vuelta de Stitch, otros no pueden evitar preguntarse si esto no será otro live action sin alma, como ha pasado con El Rey León, Pinocho o Peter Pan & Wendy. La repetición de fórmulas no garantiza conexión emocional. Y Disney, que alguna vez supo contar historias que dejaban marca, parece más enfocado en producir contenidos que no ofendan a nadie pero tampoco emocionen a nadie.
First tease for the live-action ‘LILO & STITCH 2.’
Now in development. pic.twitter.com/wdWTk8c9zM
— The Hollywood Handle (@HollywoodHandle) June 26, 2025
El negocio de seguir exprimiendo a Stitch
La primera adaptación live action se estrenó en mayo de 2025 y fue, para sorpresa de nadie, un éxito en taquilla: más de 610 millones de dólares recaudados en todo el mundo. Pero también fue una de las películas más criticadas del año, tanto por su enfoque estético como por su incapacidad de capturar la emocionalidad del clásico animado de 2002.
Desde las quejas por el guion hasta los problemas con el elenco, la representación cultural superficial y el uso irregular del CGI, la película funcionó más como producto que como historia. Y eso parece ser lo único que importa: funcionó. Entre taquilla y merchandising, Stitch sigue siendo una de las franquicias más rentables de Disney, con más de 2,600 millones de dólares en productos vendidos.

Alan Bergman, copresidente de Disney Entertainment, ya había insinuado que la secuela era inminente. El estudio no ha dado detalles sobre la trama ni el elenco, pero se especula que retomarán elementos de Stitch Has a Glitch, lo que sugiere que habrá más experimentos genéticos, personajes nuevos y otro intento de revivir la magia.
El verdadero problema: no entienden por qué nos dolía Lilo
Lilo y Stitch funcionaba no por Stitch, sino por Lilo. Una niña solitaria, dolida, incomprendida, que buscaba consuelo en lo que tenía a la mano: una mascota, un vinilo de Elvis y una hermana agotada pero presente. El remake convirtió esa historia en una secuencia de escenas decorativas. Y si la secuela sigue el mismo camino, solo veremos una caricatura de lo que alguna vez fue una de las películas más vulnerables, tristes y brillantes de Disney.
Si no hay nada nuevo que contar, mejor no cuenten nada. Porque la única cosa más difícil que hacer un remake exitoso, es hacer una secuela de un remake que ya salió mal.
Nada Qué Ver, la guía con todo lo que deberías estar viendo en streaming
