El sitio más misterioso de todo el mundo se encuentra en el fondo del océano. Apenas en 2016 todos los medios se dedicaban a hablar del hallazgo de una nueva especie de pulpo bautizado como “Casper” por su curioso parecido con un fantasma. Este cefalópodo se suma a la lista de las exóticas especies marinas que habitan en lo más profundo del océano, muchas de ellas consideradas monstruos de la vida real debido a su aspecto “poco común”, aunque justo aquí cabe preguntarnos si esos son en realidad las verdaderas bestias de las profundidades.

Es bien sabido que desde hace siglos el arte en general ha sido invadido por espantosas figuras que aterrorizaban a los marineros que, ansiosos de aventura, se atrevían a cruzar sus territorios sin el menor cuidado. Criaturas como el Kraken, las sirenas e incluso la gran Moby Dick han servido para que reflexionemos acerca de la existencia de todas estas bestias; no obstante, a partir de la década de los setenta, el concepto de monstruo, al menos en el caso del cine y la literatura, tomó un giro totalmente diferente.
Gracias a los evidentes problemas que traía consigo la energía nuclear y con las teorías de seres extraterrestres y fenómenos paranormales acechando en cada esquina, los artistas se pusieron en marcha para sacar el mayor provecho de esta situación. Fue así como aparecieron en cartelera títulos como “Invasion of the Body Snatchers” de Philip Kaufman y basada en la novela de 1955 “Los ladrones de cuerpos” del escritor Jack Finney, misma que narra lo que pasa después de que una espora alienígena se apodera de la tierra causando mutaciones en los humanos muy difíciles de comprender.
Además del trabajo de Kaufman podemos citar una producción de 1980 dirigida por Barbara Peeters: “Humanoids from the Deep”. En ella, los peores miedos de la humanidad relacionados con la contaminación industrial cobran forma de salmones mutantes que aterrorizan al pequeño pueblo pesquero de Noyo, California, como una especie de venganza por lo que los humanos han hecho con ellos. Al menos esa es una manera de interpretar las razones del desastre que estos humanoides le han ocasionado a sus víctimas; aunque ciertas tomas indican que se trata de una especie de invasión que tiene como fin preservar su especie.
La que posiblemente sea la escena más fuerte de la película centra su atención en la violación de una joven por parte de uno de estos extraños seres. Anterior a esa toma es posible ver una de las muchas escenas sangrientas que abundan en la trama, misma que acompañada de la caótica música de James Horner se convierte en una de las mejores secuencias del filme, no por el factor violento al que recurrió la directora, sino por los efectos y encuadres que se combinan en ella.
https://www.youtube.com/watch?v=Ics4A5XNMX8
Si bien el diseño del vestuario y el maquillaje son propios de la época, no podemos decir lo mismo de los monstruos que inevitablemente nos recuerdan al utilizado en “Creature from the Black Lagoon” dirigida en 1954 por Jack Arnold. Incluso en sus carteles ambas películas demuestran que pertenecen a una especie de discurso formado a partir de la visión que los artistas de la década de los ochenta tenían acerca del terror.

Repudiada por muchos y aplaudida por unos cuantos, a pesar de los comentarios que la crítica ha hecho acerca de este filme –los cuales no son precisamente los más favorables–, no podemos negar que se trata de un peldaño importante en el cine de terror y la idea de lo fantástico en la última mitad del siglo XX que en realidad estaba más aterrada por lo que ellos habían provocado y no tanto por aquello que viniese de una dimensión alterna.
*
Referencias
Blog de cine
Cine maldito
