“La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas,
no el copiar su apariencia”.
Aristóteles
Dibujar, leer, escribir, bailar…el arte es una de las maneras que tiene el hombre para expresar sus sueños, sus miedos e inquietudes. Algunos encuentran su pasión en él, su recinto de purificación o su forma de vivir; tienen tanto en su interior que sólo las expresiones artísticas liberan su espíritu.
Cuando somos niños nos permitimos soñar, tomar colores y plasmar en un trozo de papel aquello que reside en nuestra mente, creamos universos con personajes singulares y contamos historias maravillosas que compartimos con los demás, los invitamos a envolverse entre las líneas trazadas y los matices.

Australia, digno hogar de uombats, la ópera de Sídney y la banda Chupacabra, nos entrega a un artista más para admirar: Oliver Jeffers.

Mirar, caminar por las calles y la naturaleza, y escuchar a las personas es una de las fuentes de inspiración de este australiano que creció en Irlanda, lugar que influyó su arte no sólo en formas y colores, sino en sentido del humor.
Oliver es un ciudadano del mundo sin edad aparente: juega a ser niño y adulto y eso se nota en su obra que va desde los cuentos infantiles, hasta llegar a la pintura y las ilustraciones con tintes de protesta o inclinación política, collages y video-animación; está preocupado por hacer de sus creaciones no sólo una pieza artística, sino una manera en que otros puedan encontrar identificación, diversión y consciencia en su trabajo.
“Los cuadros son simplemente diferentes a las palabras y requieren de un tipo diferente de lectura. Aprender a leer imágenes puede ser tan importante como aprender a leer palabras. La estructura es menos lineal, por lo que requiere de más interacción”.
Oliver Jeffers

Graduado de la Universidad de Ulster, este artista multifacético ha exhibido en múltiples ciudades como Londres, Nueva York y Berlín.


“En mis libros, las palabras son el esqueleto y las imágenes llevan la emoción. Uno no podría existir sin el otro”.


A pesar de que su salto a la fama lo dio gracias a sus libros infantiles como: “The Incredible Book Eating Boy” (El increíble niño come libros), “Lost and found” (Perdido y encontrado), “This Moose Belongs to Me” (Este alce es mío), “The Day Crayons Quit” (El día que los crayones renunciaron) y algunos más -por los que ha ganado premios BAFTA y uno a Mejor Corto Animado-, no deja de lado su experimentación, él mismo ha dicho que su trabajo se trata de la exploración del arte.

En sus trabajos más recientes destaca la codirección con Mac Permo del video ´Ordinary Love´ de la legendaria banda U2, de quienes también fue director de arte del tour Innocence and Experience World.

Proyectos van y vienen, pero las ideas de Oliver Jeffers siguen adelante y podemos apreciar su trabajo en grandes exposiciones presentadas en importantes espacios y en su creación del escenario para TED 2013. Además, junto a compañeros artistas han creado “El mundo de Oliver Jeffers”; en él podemos encontrar infinidad de muestras de sus proyectos y una página para jugar con sus personajes. Cabe mencionar que este artista ha lanzado una línea de joyería junto a Digby & Iona, donde las bellas piezas son sus personajes traídos a la realidad.


“La pintura y la ilustración son medios de comunicación, y cuando no estoy comunicando algo que tengo que decir, entonces comunico algo que alguien más tiene que decir”.
Oliver Jeffers

El arte que Oliver lleva a cabo tiene un mensaje fuerte y directo, ha utilizado el recurso de la honestidad para llegar al corazón y ojos de los niños, pero también de los adultos; al leer y observar sus creaciones podemos darnos cuenta que el mensaje va del interior al exterior, nos invita a la reflexión, al cuestionamiento y a la identificación.
Acércate al universo creado por este australiano en su página oficial y disfruta de una serie de videos protagonizados por él aquí; además su cuenta de Instagram servirá para inspirarte y divertirte.
Recordemos que para admirar las expresiones artísticas y la vida, es necesario desvestirnos de prejuicios, dejar fluir la curiosidad que hay en nuestro interior y permitir que la inocencia nos visite; Jeffers es un ejemplo de que crecer no significa dejar de disfrutar de las maravillas que el mundo tiene para nosotros; reconciliarnos con nuestro niño interno puede ser lo único que necesitemos para comenzar a vivir con más plenitud.

Hay detalles que se pasan desapercibidos, pero hay quienes los resaltan a través de su trabajo, un ejemplo de ello son las Ilustraciones de un diseñador introvertido para personas desinhibidas.
