Durante años los estándares impuestos por la publicidad y los medios en general han hecho que cada vez nos sintamos menos conformes con nuestro cuerpo. Esto es algo terrible pues ya bastante tenemos con los comentarios de terceros que nos bombardean para desaprobarnos.
A partir de la adolescencia comenzamos a explorar nuestros cuerpos; hacerlo es algo natural y parte de un proceso por el cual todos pasamos. Éste nos sirve para saber de qué manera funcionamos y cómo reaccionamos ante diferentes impulsos. A partir de esta etapa también comenzamos a valorarnos tal y como somos, aunque en algún punto del crecimiento muchas personas se rechazan a sí mismas debido a la desaprobación que la sociedad fomenta de manera general.
Las mujeres son las más afectadas por estos prejuicios que, al parecer, aumentan cada día debido a absurdas creencias. Por ejemplo, se asegura que la mujer debe ser más recatada que el hombre para poder encontrar un lugar en la sociedad, además de lidiar con esto también tienen que cargar con la responsabilidad de encajar en los gustos de los demás. Es decir, aunque no haya contacto directo ciertos individuos ellas tienen que “verse bien” para no ser juzgadas por todos a su alrededor.

¿Cómo levantar la voz en contra de esta grave problemática? Muchas mujeres simplemente se niegan a seguir estos estándares y este rechazo funciona como una forma de protesta en contra de una absurda imposición. Otras como Gemma Correll, Agustina Guerrero y Cécile Dormeau han encontrado una manera creativa no sólo de protestar, sino también de mostrarle al mundo los problemas que una mujer enfrenta a diario (todo con tal de no sentirse avergonzada).


El trabajo de Cécile está construido por marcadas lineas oscuras y una paleta de colores brillantes que otorgan más presencia a sus imágenes. Esto hace que el mensaje de cada ilustración se transmita con un impacto aún mayor.

Pechos separados o demasiado grandes, piernas con vellos o bronceados disparejos son algunas situaciones que esta ilustradora francesa plasma en su trabajo. Su intención es mostrarnos lo que cualquier chica común tiene que vivir o sacrificar para no ser víctima de comentarios que puedan dañar su autoestima.


No hay razón aceptable para que se sientan apenadas en cuanto a su cuerpo, si han de vivir con él toda la vida lo ideal sería que lo aceptaran tal y como es. Más aún que lo amaran así, sin dejarse llevar por las críticas e imposiciones de la gente.




Las mujeres que aparecen en estas simpáticas ilustraciones son seres humanos reales y sin complejos. Ellas vienen a mostrarnos que sí es posible existir lejos de los estándares impuestos por la publicidad y los medios masivos. Estos trazos nos demuestran que somos capaces de ignorar los comentarios hirientes que muchos hacen sin tener conciencia del daño que sus palabras ocasionan.

“Si no me río de tus chistes no es porque sea una amargada,
sino porque tú no eres gracioso”.
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Ilustraciones:
Cécile Dormeau
