Es difícil decidir de qué ciudad del mundo nos gustaría ser, además de a la que pertenecemos; América se alza con ciudades como Buenos Aires, Bogotá, Río de Janeiro, Santiago de Chile y, más al norte, Nueva York, el epicentro de luces, música y arte que alumbra a los Estados Unidos. En NY el tiempo parece estatificarse por el agitado ritmo que nunca para. Junto a la fiesta, la vida cultural de “la capital del mundo” es otro de los atractivos de la ciudad, entre ellos Broadway y la numerosa cantidad de exclusivos espectáculos que se presentan allí antes que en otro lugar del mapa. La ciudad que nunca duerme es el ejemplo de la vida nocturna en su más perfecta dimensión. La Gran Manzana es sofisticación y diversidad; el baile y los cócteles abarrotan las pistas de Manhattan y las zonas calientes ofrecen lo mejor para propios y extraños.
Lower East Side, East Village y Greenwith Village conforman la escena alternativa, mientras que las calles de West Village concentran los clubes de jazz y la oferta para el público homosexual. SOHO cubre los gustos en antros y la electrónica, y Midtown y Upper West e East Side atienden intereses más relajados.
Lounges, antros, teatros, bares y restaurantes componen la oferta de la ciudad luminosa.

Pero en el viejo continente, la vida bohème todavía se concentra en París. La ciudad de la luz integra la modernidad con el pasado que retrató Toulouse Lautrec. Los salones, los cafés y los bulevares son los centros de reunión de artistas y literatos, y el estilo clásico europeo parece mantenerse intacto en las calles parisinas. El destino turístico preferido por la mayoría continúa siendo París. La quinta ciudad más grande de Europa es, junto con Londres, el centro económico más importante del viejo mundo y la ciudad más visitada en el globo con más de 42 millones de turistas por año.

Entre los monumentos y recintos más famosos con los que cuenta destacan: la Torre Eiffel, la Catedral de Notre Dame, la Avenida de los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, el Museo de Louvre, el Museo de Orsay y el Museo Nacional de Historia Natural de Francia.
París se mantiene como la capital del amor y la metrópoli de la luz, características que para algunos la convierten en la ciudad más bella del mundo.
París y Nueva York ocupan un sitio entre las ciudades más importantes del planeta. El símbolo de su hermandad es la Estatua de la Libertad, monumento regalado por la nación francesa al pueblo estadounidense que se convertiría en el símbolo de Norteamérica. Edouard de Laboulaye fue quien en 1865 propuso erigir una estatua que representara la libertad de los norteamericanos, y que serviría para celebrar el centenario de la Independencia de Estados Unidos.

Pero lo que hace a estas dos ciudades imantadas para los habitantes del resto del mundo es el estilo de vida tan distinto que se lleva en cada una. París es la capital de las artes; Nueva York, de la modernidad. Y estos rasgos todavía se distinguen entre sus calles, sus transportes, sus vicios, sus alimentos o sus creadores. La labor del Baron Haussmann como el hombre quien renovó París logró la armonía e integración entre los elementos arquitectónicos con la naturaleza, utilizada como componente estético que coexistía con las edificaciones y monumentos. Los bosques, los parques y las plazas ajardinadas se volvieron referentes de la ciudad y el marco ideal para la creación.
Berenice Abbott capturó cómo el corazón de Nueva York se hinchaba con la modernidad del siglo XX. Las fotografías de Abbott constituyeron un registro de la modernidad que en 1930 impactaba NY con las bestias férricas (rascacielos). Dedicó sus imágenes, principalmente, a documentar la arquitectura de los barrios neoyorkinos para el proyecto artístico federal de la agencia Works Progress Administration. Desde entonces, Nueva York no ha parado de crecer hacia arriba y las luces se mantienen altas para alumbrar la ciudad.
Waterfront, South Street, Manhattan.
En clara oposición de la vida parisina con los días en Nueva York, el artista gráfico Vahram Muratyan realizó una guía titulada Paris versus New York, un proyecto amistoso en el que este viajero entre la capital francesa y la Gran Manzana representa con imágenes los detalles, clichés y contradicciones de ambas metrópolis en una comparativa para apostar por la elegancia y romanticismo de París o el bullicio y los grandes anuncios en Nueva York.
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La idea de comparar ambas ciudades surgió del ir y venir de Muratyan entre París y NY, lo que lo orilló a realizar este proyecto gráfico que compara sus sistemas de transporte, monumentos, diseñadores, artistas, habitantes, tragos, alimentos, fauna, planificación urbana y, en general, aspectos que identifican a una ciudad de la otra, un código estético que es ampliamente reconocido en el mundo.
parisvsnyc.blogspot.mx
