Chappell Roan, la cantante que en el último año se convirtió en una de las voces pop más comentadas, habría iniciado su salida de la Agencia Wasserman, luego de que se revivieran documentos que detallan la relación pasada de su fundador y CEO, Casey Wasserman, con Ghislaine Maxwell, figura clave en el caso de Jeffrey Epstein.
Chappell Roan decidió bajarse del barco y, con eso, destapó una crisis que ya venía hirviendo a fuego lento dentro de una de las agencias más grandes de la industria musical. Aunque el nombre de la cantante no fue el primero en aparecer públicamente, sí se convirtió en uno de los más comentados, porque su decisión terminó de confirmar algo que ya se estaba murmurando en la industria: muchos artistas ya no quieren que su carrera esté ligada a Wasserman.
Lee también: No es un simulacro: Él es el mexicano que podría reclamar la corona, si México regresara al drama imperial
Y esto no es para menos. En cuestión de días, la conversación pasó de ser un rumor incómodo a un verdadero incendio que no hace más que crecer.
La turbias revelaciones del caso Epstein por las que Chappell Roan abandonó la agencia musical Wasserman

Fuentes cercanas a la agencia aseguran que varios agentes, presionados por sus propios talentos, le habrían dado a Wasserman un ultimátum: renunciar y vender la empresa o enfrentar una fuga masiva de artistas. Hasta ahora, él se ha negado, aun así, se espera que esta semana se reúna con altos ejecutivos para decidir qué sigue.
Mientras la presión no solo llega desde la música, sino también desde el deporte y la política cultural: Wasserman es presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, y ahí también hay voces pidiendo su salida.
Lo que hace todo más ruidoso es que los artistas sí pueden irse cuando quieran, pero los agentes no la tienen tan fácil. Ellos suelen firmar contratos de tres a cinco años, y además, en este negocio, la lealtad suele ser más hacia las personas que hacia las empresas.

Después de Chappell Roan, otros nombres empezaron a sonar fuerte. Bethany Cosentino, de Best Coast, fue una de las primeras en hablar abiertamente y dejar claro que no estaba dispuesta a que su nombre siguiera asociado a alguien con este tipo de antecedentes. Bandas del circuito indie como Wednesday, Beach Bunny, Water From Your Eyes y más artistas también comenzaron a manifestar su incomodidad en redes sociales, de hecho, algunos ya están en proceso de salida.
Algo que no pasó desapercibido fue que la lista de artistas representados por Wasserman desapareció de su sitio web en los últimos días. Todo apunta a que fue una respuesta directa a las peticiones de los músicos que no quieren seguir apareciendo ahí, mientras deciden qué hacer con su futuro profesional.
Ahora, ojo: Casey Wasserman no está acusado de ningún delito relacionado con Epstein. Lo que se sabe es que tuvo contacto con Maxwell, intercambió correos subidos de tono con ella y viajó una vez en el jet privado de Epstein en 2002, en un viaje humanitario ligado a la Fundación Clinton. Años después, cuando todo salió a la luz, Wasserman pidió disculpas públicas y aseguró arrepentirse profundamente de cualquier relación con ellos.

Pero para muchos artistas la apariencia importa, y mucho. Más aún porque este no es el primer escándalo que rodea su nombre. En 2024, un informe lo acusó de mantener relaciones inapropiadas con empleadas subalternas durante años.
En pocas palabras, la salida de Chappell Roan no fue un caso aislado, sino la señal más clara de que algo se rompió. En una industria donde la imagen, los valores y la coherencia pesan cada vez más, quedarse callado ya no es opción y mientras Wasserman decide qué hacer, parece que la pregunta no es si más artistas se irán… sino cuántos más faltan por hacerlo.
Por cierto, si te gusta analizar historias de amor ajenas para entender la tuya, únete a Yo en el amor, una comunidad donde hablamos de relaciones reales, corazones rotos, dudas existenciales, apps de citas, vínculos bonitos y todo lo que pasa cuando intentamos querer y que nos quieran.
