
El arte no siempre está en las galerías, también está en las calles, reflejado en los murales de nuestra ciudad, en la comida, en los postres y en el chocolate.
Piezas llenas de color, brillo y diseño en las que se reflejan la admiración e inspiración que podemos encontrar en la cultura mexicana y latinoamericana; así es como José Ramón Castillo, chocolatero mexicano, ha plasmado desde varios años su pasión por México y su gusto por el arte.

La constante experimentación con las diferentes técnicas de chocolatería, ha hecho que los diseños en sus chocolates vayan evolucionando de manera constante. El carismático chocolatero se inspira en los colores de los tejidos de las etnias de México, llevando a sus creaciones una gran gama de colores que acompañan el sabor de cada bombón. Castillo usa mucho la técnica de salpicaduras del famoso pintor Jackson Pollock, pues ha expresado que es admirador de su estilo y trabajo, plasmando esa admiración en sus creaciones.
Pero este artista del chocolate también recibió muchas criticas en sus inicios por pintar sus bombones, ya que hace algunos años no era una tendencia usar color en la pastelería y chocolatería.

Aplicando diferentes técnicas como cuando un pintor realiza su próxima obra, así también el chef José Ramón crea sus chocolates o como él los define: artesanías comestibles mexicanas. Explica que hacer un bombón no se trata solamente de un pedazo de chocolate; tiene que llevar un color, un diseño y una forma, eso es lo que transmite el amor y pasión con el que son realizados y logra que cada persona que lo pruebe quede satisfecha.
Su creatividad ha ido más allá de lo que normalmente vemos cuando compramos esta golosina; entre sus creaciones están hasta juguetes, sí, juguetes con los que nos divertíamos cuando éramos niños. Inspirado en su infancia, Jose Ramón eligió recordar su infancia materializando trompos, canicas, yo-yos, baleros y pirinolas, todos en tamaño real con sus respectivos colores.

Se podría creer que el proceso de producción del chocolate es muy sencillo, pero la verdad es que muchos diseños de su chocolatería toman hasta 6 meses para llegar al resultado final que dará vida a las bomboneras.
José Ramón se dio cuenta que el 98% de sus clientes eran mujeres, por eso sus diseños están pensados en ellas; desde la forma, muy femenina, de sus productos, creando así moldes en forma de labiales.

Los brillos también son muy importantes, pero pocos son los chocolateros que hacen que los bombones brillen por debajo, aunque sean pocas las personas que se fijan en este detalle, en el Aula QUE BO!, que es lugar dónde ocurre toda la magia de elaboración de los chocolates, utilizan una técnica final después de cerrar los bombones para que estos también brillen por debajo, teniendo como resultado un trabajo totalmente pulido.

Hay muchas formas de expresar el arte y la cultura, los artistas pueden venir de todos lados y no precisamente pintan lienzos que en el futuro serán colgados en una pared. José Ramón ha demostrado la evolución de su creatividad, con influencias culturales y compartiendo el mensaje de que hay que atreverse a cambiar las cosas, que se puede dejar huella y que ser señalado es parte de ir por el camino correcto.

Hace poco su chocolatería estrenó una nueva colección de bombones, con formas y diseños renovados; definitivamente es imposible no admirar el gran trabajo que inició hace más de 10 años con un emprendedor y artista mexicano que demuestra que el arte también lo podemos encontrar en el chocolate.
Todas las fotos usadas en el texto pertenecen a José Ramón Castillo.
Ahora que ya conoces a José Ramón Castillo, chocolatero mexicano, también pueden interesarte las donas más exóticas de la CDMX y el podcast que te quitará el estrés de la cena de Navidad
