Todos hemos escuchado cientos de consejos y recomendaciones sobre alimentos que parecen solucionarnos la vida: las zanahorias mejoran la vista, la mayonesa en el cabello lo hará lucir brilloso, el aceite de coco es más saludable, la cebolla ayuda a mejorar la circulación. Lo cierto es que —si bien algunos de los rumores que escuchamos tienen bases científicas— la mayoría de las veces estos alimentos tienen un nulo o mínimo efecto sobre nuestros padecimientos.
Lo mejor que se puede hacer es consultar fuentes confiables, acudir con un nutriólogo o especialista de la salud y aclarar todas esas dudas que tenemos sobre ciertos alimentos. Por ejemplo, mucho se ha planteado sobre los supuestos efectos milagrosos de la alcachofa sobre nuestro peso y salud; sin embargo, esta planta herbácea propia de los climas cálidos no hará milagros.
Aquí te compartimos algunos de los mitos y realidades que rodean a la alcachofa.

1. La alcachofa adelgaza
La secreción de bilis es inmediata al consumo de alimentos. Se secreta desde las vesículas a las vías biliares y luego al estómago, de esta forma se mezcla con las grasas que componen los alimentos y las degrada. La Cynara scolymus (alcachofa) estimula la secreción de bilis, lo que permite una aceleración en la degradación de grasas que han entrado al organismo; este proceso es conocido como colerético y es impulsado por la presencia de cinarina en la alcachofa. Algunas fuentes no científicas hablan de un efecto “quemagrasas”, el cual está lejos de la acción que estimulará realmente. La bilis degradará las grasas que han sido ingeridas, pero no aquellas que ya se han situado, por ejemplo, en el abdomen; es decir, el efecto de adelgazar no es una de las funciones que la estimulación de bilis trae consigo.

2. La alcachofa te hará perder agua
La alcachofa, por otro lado, posee propiedades diuréticas, las que serán capaces de disminuir las cantidades de líquido en el organismo —es decir, estimula directamente al riñón. La estimulación del riñón ayuda a la eliminación de toxinas. La presencia de potasio en la alcachofa hace posible estas propiedades diuréticas al estar involucrado en el equilibrio normal del agua. Sin embargo, la acción diurética de esta planta no es capaz de hacer una disminución del peso corporal notable, pues el potasio estimulará a que el exceso de agua en el organismo sea equilibrado, pero si se ingiere más agua el efecto cesará.

3. La alcachofa tiene un efecto rejuvenecedor
La acción antioxidante de la alcachofa trae consigo la reducción de la síntesis de radicales libres, dichos radicales deben su origen a la oxidación del medio en el que aparecen. La alcachofa disminuye la degradación de algunas células —como las que constituyen a la piel— y de ahí proviene otra de las virtudes que se le confieren a la alcachofa: el embellecimiento de la piel y su acción anti-celulítica. Estas propiedades son ciertas, mas no a grandes rasgos.

4. La alcachofa desinflama
Uno de los supuestos efectos que más llama la atención es la acción anti-inflamatoria que está dada por el flavonoide llamado cinarósido. Si bien está dotado de acción anti-inflamatoria, la alcachofa posee sólamente un 1% de flavonoides en su composición, por lo que esta acción sería nula o irrelevante. Tal vez grandes cantidades de esta flor demuestren acción anti-inflamatoria drástica.

5. La alcachofa es un laxante
La alcachofa posee mucílagos e inulina, dos sustancias que ayudan a equilibrar la flora intestinal y a limpiar el color, por lo tanto la ingesta de alcachofa —sobre todo en té— ayuda en casos de estreñimiento. Sin embargo, su consumo excesivo puede provocar diarrea y deshidratar al organismo.
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La mejor estrategia para bajar de peso es consultar a un especialista en nutrición e incorporar a tu vida una rutina de ejercicios. Una vez que hayas incorporado estos hábitos a tu rutina, te recomendamos estas bebidas para obtener un vientre plano. Y si te decides a experimentar con jugos y licuados, añade tapioca para que mantegas la figura sin mucho sacrificio.
