
Vivir el momento presente es estar aquí y ahora en mente y cuerpo, sin que nuestros pensamientos nos lleven a un pasado ya vivido o un futuro inexistente. Es importante escuchar algunos consejos para disfrutar el presente. Por ejemplo, tómate un segundo para respirar sin pensar en otra cosa más que en cómo entra y sale el aire del cuerpo, un segundo para estar en el momento presente tanto con el cuerpo como con la mente. Parece simple, pero realmente no estamos en el aquí y ahora casi nunca. La mente va siempre un paso adelante, y con la cantidad de actividades en simultáneo que hacemos cada vez es más difícil de lograr. Ya prácticamente no podemos mirar la TV sin estar chequeando a la vez la pantalla del celular, o no podemos caminar sin escuchar música o responder mensajes. Ser multitasking no es un progreso en nuestra evolución, sino más bien un retroceso. Ya los animales tenían que estar ocupados de todo a la vez y no podían comer sin estar atentos a que otro animal los ataque o a no perder de vista su manada. Lograr la concentración y poder llevarla a la vida diaria es el paso que hay que dar para vivir en el momento presente, y que esto nos traiga la paz mental que tanto buscamos. Ir a un centro espiritual y meditar durante largos períodos de tiempo es alucinante, pero no es el final del proceso sino el inicio. Esa paz mental, ese contacto con uno mismo, hay que lograrlo durante nuestra rutina, porque queramos o no, este es el mundo que construimos y que nos toca transitar. Nuestro granito de arena a la sociedad es aprender a conectarnos con nosotros mismos y poder bajar eso al resto, para que de a poco el camino hacia la tranquilidad y la conexión sea posible.
El trabajo personal es fundamental, podemos seguir viviendo mirando para afuera, esforzándonos en trabajar, en ganar dinero, en consumir productos, en resolver las preocupaciones diarias y mantener lo ya construido sin querer salir de nuestra zona de confort; buscando excusas para no repensarnos y conectarnos con nosotros mismos. Pero cuando todo esto te deja de parecer natural y empieza a hacer ruido adentro, hay que escucharse y darles su espacio, porque este camino es el que vinimos a transitar a esta vida. Vivir es un milagro, llegamos a este mundo con la única consigna de vivir, de sentir, de amar. Todo el resto, puede esperar. No hay pasos simples en este camino, es infinito y la mayor parte del tiempo parece imposible. Sin embargo, hay ciertas actitudes de las que podemos empezar a tomar consciencia si nos interesa el crecimiento interno para lograr vivir la vida con mayor presencia. Por ello, te compartimos estos consejos para disfrutar del presente al máximo.

1. No comparar la realidad con nuestra fantasía
La mente pasa más tiempo fantaseando cómo tendrían que ser las cosas que viviendo como realmente son, y eso no nos va a llevar a buen puerto. La comparación entre la realidad y la fantasía sólo genera sufrimiento y desdoblamiento entre la mente y el cuerpo. Tenemos que aprender a aceptar la situación presente, sin juzgarla y sin querer que sea como no es por una razón muy simple: es así. Inventar una situación paralela en donde las cosas son distintas nos genera una comparación ficticia que sólo nos amarga el momento presente. Dejar de fantasear es un camino muy largo, empecemos simplemente por hacernos conscientes de nuestras fantasías cuando están sucediendo.
2. Bajar al cuerpo
El ejercicio físico consciente nos ayuda a que la mente se tenga que concentrar en el presente. Pueden ser posturas de yoga que requieren de fuerza y concentración, o clases de crossfit que llevan el cuerpo al límite, lo importante es hacerlo con conciencia y no mecánicamente. Cada uno encontrará cuál es la forma que mejor le queda a su cuerpo para lograr que la mente no se vaya del instante presente y sea consciente del esfuerzo que los músculos están realizando.

3. Observar la belleza de la naturaleza
En una ciudad llena de asfalto y edificios es difícil bajar al cuerpo porque constantemente tratamos de eludir la situación en la que estamos. Transportes repletos de gente, calles intransitables, oficinas grises, etcétera. Encontrar un espacio verde para introducir en nuestra rutina algunos instantes de tranquilidad es una buena herramienta para vivir el aquí y el ahora. Concentrarse en la flor de una planta sin que la mente nos recuerde cómo podría ser mejor o cuál es su nombre, simplemente observar su belleza y entender que la planta florece porque esa es su función en la vida, y que a ninguna rosa se le ocurre pensar que mejor ser jazmín, simplemente es rosa y se comporta como tal.
4. Reconocer en uno los pensamientos que no sirven
La mente genera pensamientos que nos traen inseguridad, miedo o dolor y nos sacan del aquí y ahora donde realmente no está pasando nada de todo eso. El primer paso es ser un observador de nuestra mente y lograr reconocer estos pensamiento. Con esta toma de conciencia volvemos al presente, ya que nos hacemos conscientes de que somos nosotros ahora los que estamos proyectando esa fantasía, y eso no es lo mismo que estar con la mente en otro espacio.

5. Dejar que la mente ocupe el lugar que le corresponde
Nos volvimos seres tan mentales que dejamos atrás la conexión con el cuerpo, las emociones y sobre todo la conexión espiritual que tenemos con el mundo y con toda la vida que nos rodea. La función de la mente no es guiarnos, sino ser una herramienta más en el camino, donde la conciencia que nos guía está aún más allá de los pensamientos y las emociones. Volvamos a escuchar nuestra intuición, nuestro estómago, que es el cerebro del cuerpo inconsciente.
6. Pensar, sentir y decir en sintonía
La coherencia interna es fundamental para nuestro bienestar y para que nuestras acciones sean correctas. Cuando lo que queremos y lo que hacemos van por caminos diferentes, se produce un desdoblamiento que interfiere con la búsqueda de tranquilidad y nos saca del presente para llevarnos por el camino de la especulación. Hay que ser honesto con uno mismo por sobre todas las cosas y dejar que nuestras emociones se expresen; ser consecuentes con lo que queremos y permitirnos sentir lo que sentimos y no lo que a nuestra mente le gustaría estar sintiendo.
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Si quieres seguir conociendo técnicas para vivir el aquí y el ahora, te compartimos las razones por las que comenzar a practicar Yoga podría cambiar tu vida.
