Anne Hathaway acaba de darnos la lección de “mother” definitiva y no podíamos esperar menos de nuestra Andy Sachs favorita. Si eres de los que tiene el 1 de mayo marcado en el calendario por el estreno de ‘El diablo viste a la moda 2′, prepárate, porque la película no solo viene a servirnos looks icónicos y el regreso triunfal de Miranda Priestly, sino que, Anne decidió que no iba a permitir que la industria de la moda nos vendiera otra vez estándares corporales imposibles.
A sus 43 años, Anne Hathaway sabe perfectamente que la nostalgia de los 2000 es increíble, pero que la obsesión por la delgadez extrema de esa época no tiene lugar en 2026. Durante el rodaje de esta secuela, Anne y la legendaria Meryl Streep asistieron a desfiles reales en la Semana de la Moda de Milán para darle realismo a la cinta y fue ahí donde ambas quedaron en shock al ver que, a pesar de todo el avance en diversidad, las modelos en las pasarelas vuelven a lucir “alarmantemente delgadas”.
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Meryl confesó en una entrevista reciente que pensaba que ese problema ya se había solucionado, pero Anne fue quien decidió pasar a la acción de inmediato.
La estricta regla de Anne Hathaway en ‘El diablo viste a la moda 2’ que nos recordó por qué es una REINA

Anne Hathaway se encargó de que el set de grabación fuera un espacio seguro y realista, según contó la misma Meryl Streep para Harper’s Bazaar, Anne no se quedó callada al notar que las ‘tendencias’ de belleza, estaba mretrocediendo a tallas poco saludables.
Entonces se dirigió directamente a los altos mandos de la película para exigir que las modelos que aparecieran en El diablo viste a la moda 2 no fueran “esqueléticas”, así como lo escuchas, Anne puso las reglas sobre la mesa y dejó claro que, si iban a retratar el mundo de la moda actual, tenían que hacerlo con responsabilidad.

Lo que más nos gusta de esta noticia es que Anne usó su poder como estrella global para frenar una tendencia que nos hace daño a todas. Meryl Streep contó cómo su compañera mantuvo la calma pero se mostró firme: quería belleza, quería moda de alta costura, pero no a costa de la salud de las mujeres. Gracias a esto, la producción se comprometió a mostrar cuerpos más diversos, alejándose de esa estética que tanto daño hizo hace dos décadas.
Es irónico (y muy necesario) que la misma actriz que en la primera película sufría porque “la talla 6 era la nueva 14”, ahora sea la que pone los límites. Andy Sachs creció, y Anne Hathaway también, demostrando que puedes amar la moda sin comprarte el discurso de que estar extremadamente delgada es el único estándar de éxito.

El apoyo de las marcas de lujo fue total, esta vez, firmas que antes ignoraron el proyecto se pelearon por vestir a los personajes. Sin embargo, Anne se aseguró de que ese interés de lujo no opacara su mensaje principal sobre el respeto al cuerpo.
Anne Hathaway definitivamente está en su mejor momento, no solo por su carrera, sino por defender lo que es correcto en una industria que a veces olvida que la moda debería ser para todos los cuerpos.
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