El mayor obstáculo que debemos vencer para encontrar la cura contra el cáncer
Generales

El mayor obstáculo que debemos vencer para encontrar la cura contra el cáncer

Avatar of Alejandro I. López

Por: Alejandro I. López

12 de enero, 2017

Generales El mayor obstáculo que debemos vencer para encontrar la cura contra el cáncer
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Por: Alejandro I. López

12 de enero, 2017




Año 2017. Los humanos somos capaces de enviar una sonda a los confines del Sistema Solar y obtener fotografías de la Tierra del tamaño de un punto, manipular la energía del viento, agua y Sol para nuestros propios fines y hasta comunicarnos desde las antípodas del mundo en tiempo real.

En materia de salud, la medicina avanzó más en el siglo pasado que en toda la historia de la humanidad. La esperanza de vida aumentó en más del doble con respecto al inicio de 1800, las vacunas ayudaron a preparar al sistema inmunológico para anular los efectos de virus y los antibióticos se convirtieron en la forma de acabar con las bacterias más comunes.

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La tecnología genética abrió mundos antes explorados solamente en el terreno de la ciencia ficción; la clonación de un mamífero complejo se llevó a cabo con éxito antes del siglo XXI, los primeros estudios de manipulación de células madre demostraron que en el futuro será posible replicar casi cualquier órgano de un individuo a partir de ellas y es posible extender la salud y calidad de vida hasta edades antes insospechadas.

Entre todos estos triunfos que la humanidad se adjudica como especie, existe un mal que poco a poco se convierte en una epidemia del mundo moderno y para el cuál aún no se encuentran los tratamientos capaces de revertir sus efectos sin agresivas reacciones secundarias: el cáncer.

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A pesar de la capacidad invasiva, de mutación, replicación y heterogeneidad de las células cancerosas, el avance científico y técnico de la actualidad permite conocer el problema a profundidad y a partir de él, crear alternativas para luchar contra tal enfermedad. Ésta es la postura de Chris Sander, biomédico e investigador encargado del Programa de Biología Computacional del Memorial Sloan Kettering Cancer Center en Nueva York.

Para Sander, físico de profesión y experto en computación, el camino más prometedor para encontrar una cura real está en las posibilidades que abre la informática ante la ciencia genómica. El cáncer es un conjunto de enfermedades heterogéneas que al momento, se cuentan en más de doscientos tipos. Con la intención de crear un mapa genómico de las distintas variedades en que se manifiesta el cáncer, los proyectos gubernamentales alrededor del mundo son el primer paso para crear una terapia no sólo eficiente y sin efectos secundarios, también capaz de combatir cualquier especie con un alto grado de eficiencia. 

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No obstante, el futuro no luce tan prometedor como parece. Para llevar a cabo tal empresa, hace falta la información de miles, tal vez millones de personas para trabajar en conjunto y crear una enorme base de datos de acceso público que sirva a la investigación genómica que se desarrolla en estos momentos.

Contrario a la opinión general, el principal obstáculo para conseguirlo está en las grandes compañías farmacéuticas y el poder que tienen sobre las medicinas que se utilizan en las terapias aceptadas por los órganos estatales y las instituciones de salud en la actualidad. Se trata de una especie de Big Data que en lugar de funcionar para dinamizar y especificar el mercado mundial a través de publicidad y segmentación de datos como nunca antes en la historia, sirva para atender un problema de salud crónico a nivel mundial.

Richard J. Roberts encontrar la cura contra el cancer

La opinión del bioquímico y Nobel de Medicina en 1993, Richard J. Roberts, marcha en el mismo sentido. Para Roberts, las compañías farmacéuticas no tienen interés en desarrollar terapias novedosas cuando éstas no incluyen un beneficio asegurado para tales firmas.

La medicina oncológica toma una importancia cada vez mayor para los ingresos de las diez empresas dedicadas a la investigación farmacéutica más grandes del mundo, especialmente cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el número de personas diagnosticadas con cáncer aumente en 70 % en las próximas dos décadas.

Células de un cerebro con cáncer encontrar la cura contra


De tal forma que no habrá más ensayos para atender con tratamientos alternativos, ni un sistema mundial de datos para trabajar en los proyectos genómicos si eso no se traduce en ganancias, ventas seguras de patentes a organismos de salud nacionales y representación de los intereses del lobby de las farmacéuticas en instituciones internacionales.

El problema parece uno, pero en realidad se trata de un síntoma que se hace más visible conforme se contempla desde la lejanía la evidente desconexión y el absurdo abismo existente entre los avances científicos y el aprovechamiento que el hombre hace de ellos para su bienestar y el de su entorno.

El calentamiento global, las enfermedades crónicas, el uso de energías contaminantes, o el hambre en el mundo; todas situaciones para las que la ciencia tiene una respuesta precisa (o al menos un camino a seguir para hallarla) y sin embargo, el conocimiento y desarrollo de la técnica no sirve a tales intereses globales, sino a unos específicos e incluso trabaja agravando tales efectos.

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Ante tal escenario sólo queda la reflexión, ¿por qué si existe la tecnología suficiente para mitigar los efectos del cambio climático, producir más alimentos de los que necesita el mundo diariamente, obtener energía de fuentes no contaminantes y olvidarse definitivamente de los hidrocarburos o avanzar hacia un proyecto genómico que combata al cáncer, la ciencia parece marchar en dirección contraria?

¿Quién y para qué hace ciencia en un sistema que tiene como principio y fin de toda actividad el cumplimiento de la lógica de mercado?

¿Por qué la salud, el equilibrio ecológico y la vida en general responden a intereses que se traducen en ganancias económicas y no en la mejora de la calidad y las condiciones de vida?

Mientras estas preguntas se mantengan en el aire y la ciencia sea una mercancía y no el producto social del conocimiento aplicado en el bienestar humano, los ensayos y una posible cura contra el cáncer (y contra cientos de problemáticas que aquejan en el presente y ponen en riesgo el futuro de la humanidad) serán sólo parte de buenos deseos o quijotescos esfuerzos y no una realidad que se construye en el presente.



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Referencias:

OMS

El País

Daily Mail







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