
El payaso triste, una de las figuras más nostálgicas y perturbadoras del entretenimiento, una incongruencia de la vida que siempre esconde una historia desgarradora, como la de Firulais el icónico payaso de Guadalajara quien vivió una vida de opulencia y riqueza, tragedia y desencanto.
El esplendor de Federico Ochoa
En Guadalajara, Jalisco, la historia de Federico Ochoa Ochoa, mejor conocido como Firulais, es icónica. Se dice que Federico nació en la Hacienda La Purísima, en Tecalitlán, Jalisco el 10 de febrero de 1907, en una de las cunas más ricas de México: una familia descendiente de terratenientes virreinales, dueños de una inmensa fortuna y muchos negocios como hoteles o ingenios de azúcar. Su padre murió de una enfermedad cardiaca cuando él tan sólo tenía 3 años de edad.
Como se acostumbraba en la aristocracia en ese tiempo, Federico fue enviado a estudiar a las mejores escuelas de Europa y Estados Unidos donde aprendió varios idiomas, arte dramático y desarrolló el gusto por la tauromaquia, incluso se dice que a su regreso, en calidad de novillero pudo compartir la arena con el célebre matador Rodolfo Gaona.
Foto: México Desconocido
La decadencia
Gracias a la fortuna y ahorros de generaciones anteriores el joven pudo vivir una infancia y juventud próspera y despreocupada al lado de su madre, la señora Elena Ochoa viuda de Ochoa. Sin embargo, cuando ella murió y siendo él hijo único, heredó una cantidad millonaria a la edad de 40 años, se dice que este dinero bien invertido pudo haberle dado a Federico y sus descendientes la libertad de seguir viviendo con lujos y comodidades, sin embargo el joven tomó tan malas decisiones en su vida que la fortuna de 10 generaciones y 300 años de ahorro, sólo le duró para vivir 10 años de excesos y fiestas, para terminar a los 50 años viviendo de la caridad y sin nada que ofrecerle a su propia hija.
En sus tiempos de soltura económica se casó con una mujer casi desconocida para él, se divorció al poco tiempo y luego se enamoró de una mujer llamada Francisca “Paquita” Vázquez con quien tuvo a su única hija, Mónica. Paquita murió, dejando a Federico con la responsabilidad total de la niña.
Foto: México Desconocido
Federico Ochoa, Firulais
Al ser un personaje carismático, callejero y misterioso existen mil leyendas en torno a Federico Ochoa y su personaje Firulais; se dice que intentó torear de nuevo, pero su poca experiencia no le valió ningún reconocimiento ni ingresos, también se dice que volvió a Nueva York y ahí fue donde desarrolló una fuerte adicción por las drogas y el alcohol y terminó en un hospital psiquiátrico, otros dicen que también intentó trabajar como chofer de la aristocracia, pero tampoco le fue bien hasta que un buen día consiguió un pequeño trabajo para anunciar un circo en el canal 4 de la televisión local, Federico se disfrazó de payaso y se bautizó a sí mismo como Firulais.
No se sabe con exactitud las razones para escoger este nombre. Hay quienes sugieren que este apodo le gustaba desde que Federico era un niño, otros dicen que este apodo se lo ganó cuando pensó que una atractiva mujer le hablaba a él y no a su perro. Sin importar su origen, Firulais comenzó a aparecer con la cara llena de harina, maquillaje improvisado y ropa colorida y desaliñada en los portales de Avenida Juárez y 16 de septiembre, con el único objetivo de hacer reír a los niños de Guadalajara y ganar honradamente unos centavos para su hija.
Foto: México DesconocidoEn 1967, cuando Firulais tenía 60 años y evidentemente no estaba en su mejor momento, aceptó entrar a la arena para enfrentarse a un toro, esto en un acto de improvisación. Desafortunadamente, las cosas se salieron de control y terminó con una fractura severa en el tobillo, lo cual lo obligó a usar silla de ruedas por el resto de su vida. No dejo de asistir a entretener a sus niños de los portales de la Juárez, a quienes les contaba chistes y organizaba juegos. Si los padres y adultos se ganaban su confianza, también les compartía algunas bromas más subidas de tono.
Don Federico Ochoa Ochoa murió en 1989, a la edad de 87 años. Uno de los últimos rumores de su vida fue su relación directa con el monero JIS, otro de los personajes cómicos más famoso de Guadalajara, creador de los hilarantes personajes “El Santos” o “La tetona Mendoza”, junto con Trino. Se dice que son familiares consanguíneos y eso explicaría el particular sentido del humor de ambos.
Homenajes
La vida de Federico y personaje de Firulais fueron tan emblemáticos para los tapatíos que, desde 1989 se han realizado diversos homenajes en su honor, incluida una exposición de 54 obras de artistas contemporáneos en el Museo de la Ciudad de Guadalajara en 2008 llamada Firulais, fragmentos selectos de la historia reciente de Guadalajara.
Foto: Sandra Echeverri
También se dice que “El señor perro”, la obra de teatro de la dramaturga Margarita Urueta, fue inspirada en la singular vida de Federico, al igual que el personaje del “hombre paraguas” que aparecía en la comedia “Vacaciones” de Rodolfo Usigli.
