¿Por qué algunos historiadores piensan que estamos en el año 1720?

¿Por qué algunos historiadores piensan que estamos en el año 1720?

Por: Ivanna Munguía -


Muchas veces se escucha decir a las personas —especialmente a niños y adolescentes estudiantes— que no les gusta la Historia porque les parece aburrida o innecesaria. Pero es fundamental conocer los acontecimientos que ocurrieron en nuestro planeta antes de que estuviéramos en él. Esto nos da una visión mucho más clara de nuestra realidad actual. De esta manera puede surgir en nosotros una pasión por esta ciencia y una necesidad de involucrarnos no sólo de forma pasiva, sino investigando a fondo ciertos pasajes e incluso cuestionando las versiones oficiales. Ejemplo de esta pasión es el investigador Heribert Illig.


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Heribert Illig (1947) es un historiador alemán que en 1986 empezó a desarrollar la Hipótesis del Tiempo Fantasma, que afirma que estamos en el año 1720 y no 2017, y que sobran 297 años porque el periodo del 614 al 911 antes de Nuestra Era realmente no existió. Los argumentos en los que se basa Illig para formular esta teoría que nos puede sonar tan descabellada son los siguientes:

 

- La conocida falta de progreso científico, artístico y social que hubo durante la Alta Edad Media lo hace dudar de la existencia de este periodo o al menos de su larga duración —casi 6 siglos. Y es que si tomamos en cuenta que la Edad Media duró poco más de un milenio, nos sorprende el hecho de que las cosas hayan cambiado relativamente poco en ese tiempo, comparado con todos los cambios que han ocurrido tan sólo en los últimos 100 años.

 

- El ajuste entre los calendarios Juliano y Gregoriano: el calendario Juliano utilizado desde el año 45 antes de Nuestra Era fue hecho a partir de los ciclos lunares; pero hubo un error en el cálculo de su longitud, por lo que cada año del calendario tenía 645 segundos de sobra. Para corregir este error, en 1582 entró en vigor el calendario Gregoriano —que es el que utilizamos—, que debería haber acumulado una diferencia de 13 días en total. Pero el Papa Gregorio XIII sólo utilizó 10 días para el ajuste, que era lo acumulado hasta 1285, por lo que Illig calculó que el nuevo calendario mostraba un hueco de 297 años.

 


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- La creencia de que entre la caída del Imperio Romano Occidental (476 después de Nuestra Era) y la aparición del Arte Románico (1000 después de Nuestra Era, aproximadamente) transcurrió en realidad un tiempo mucho menor a los 524 años supuestos.

 

- La posibilidad de que el relevante personaje Carlomagno, nacido dentro del periodo que Illig considera inexistente, haya sido inventado por Otón III, Silvestre II y Constantino VII en alianza con los cronistas medievales con la finalidad de lograr dos cosas: la unión del Imperio Bizantino con el Islam y que su reinado no ocurriera en los años 700, sino en el año 1000 como es adecuado según el "milenarismo cristiano" —tal como lo sostiene el Dr. Hans-Ulrich Niemitz.

 

Uno de los principales motivos para dudar de la Hipótesis del Tiempo Fantasma es que resulta muy difícil creer que las personas de esa época no se hayan inmutado cuando se les anexaron casi 300 años a sus vidas; sin embargo, se estima que sólo el 15% de la población sabía leer y apenas el 5% escribir. Además la única forma de acceder a un libro era en las bibliotecas de los monasterios, por lo cual eran casi inaccesibles para la vasta población. Y si a eso agregamos que nadie poseía un reloj y que para saber la fecha debían pedirla a un sacerdote, podemos darle el beneficio de la duda a esta hipótesis. Los historiadores de esa época dependen de los documentos escritos, muchos de los cuales han resultado fraudulentos. Incluso el historiador alemán Horst Fuhrmann ha mostrado documentos falsificados por la Iglesia Católica Romana.

 


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A pesar de estos convincentes argumentos, la gran mayoría de los académicos no dan mucho crédito a esta hipótesis por dos razones principales: en primera, porque un buen número de pruebas de datación científica —como la radiometría o la dendrocronología— ratifican la línea del tiempo que aprendimos en la escuela; y en segunda, porque los registros medievales de eventos astronómicos, como el cometa Halley o los eclipses, coinciden con los de China.

 

Por otra parte, hay un argumento que busca refutar el del ajuste entre los calendarios. El Papa Gregorio XIII corrigió el calendario por 10 días nada más, para que así la fecha de Pascua coincidiera con la fecha oficial acordada en el año 325 en el concilio de Nicea. Aún así, los científicos admiten que esto no basta para refutar completamente la Hipótesis del Tiempo Fantasma, pues en la Historia como en cualquier ciencia todo puede cambiar y siempre habrá algo nuevo por descubrir.


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Referencias: