Entre sus múltiples logros se encuentra la apertura del primer albergue gratuito para adultos mayores que son parte de la comunidad LGBT+, aunque sus puestas están abiertas a miembros heterosexuales o aliados, quienes conforman actualmente un porcentaje de aquellos que acuden a las distintas actividades que ofrecen.
La historia de Samantha comienza en Orizaba, Veracruz, en 1932, cuando nació. En el transcurso de su adolescencia, ella conoció la dura realidad de mostrar un carácter afeminado cuando la expectativa de sus pares y la sociedad en la que se desenvolvía exigía que se comportara como un muchacho prototípicamente “macho”.
Foto: Instagram – @laetusvitae
Con el paso del tiempo, Samantha encontró su propia libertad y aunque cuenta la historia que vivió mucho tiempo en el clóset, ocultando su transexualidad, hasta el momento en el que creyó que era necesario sumarse a la lucha por sus derechos y la visibilidad de la comunidad LGBT+ que era y es todavía asolada por la homofobia y la violencia.
Vivir como transgénero en México es un asunto de peligro y riesgo constante. Nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel mundial en homicidios de personas transgénero, en particular hacia las mujeres trans. Además de que la violencia verbal hacia dichas personas, así como las personas homosexuales es el método más común de agresión.
Samantha Flores / Foto: Iván Stephens / El Universal
La violencia que experimentan en un país como México, aunado a la epidemia de VIH/SIDA que se desencadenó a partir de la década de los 80 derivó en que Flores fuera testigo de la muerte de algunos de sus amigos y conocidos, pero no sólo ello con el paso de los años y la edad algo quedaba muy claro: los adultos mayores de la comunidad no sólo eran completamente invisibles para el resto de la sociedad, sino que en su mayoría no tenían familias o redes de apoyo que suplieran sus necesidades de socialización.
Por ello, Samantha fundó en 2012 la Asociación Civil Laetus Vitae (vida alegre, en español) y posteriormente, tras recaudar fondos, en el 2018 logró abrir las puertas de la Casa de Día para el Adulto Mayor.
Foto: Animal Político
Este recinto, ubicado en la colonia Álamos, en la Ciudad de México, se configura como un albergue en el que los adultos mayores, independientemente de su sexualidad o identidad de género pueden acudir a cualquiera de las actividades gratuitas. Ya sean ciclos de cine, atención psicológica, meditación, incluso clases para usar sus celulares y el Internet, y ayuda psicológica y tanatológica para lidiar con la futura muerte.
«Fuimos rechazados durante tantos años, que no vamos a empezar a discriminar ahora». Samantha López
Foto: Facebook – VIDA Alegre – Laetus VITAEEncontrar el lugar idóneo para abrir este albergue fue una tarea difícil. Algunos de los propietarios no deseaban darle lugar a un espacio pro-LGBT+ por mera discriminación y temor a quienes pudieran llegar al lugar. La apertura en la colonia Álamos ha probado ser un lugar libre en el que vecinos de la misma colonia y cercanas ahora tienen un espacio donde son escuchados y donde pueden tener una buena convivencia sin importar su ingreso económico.
De tal forma, la Casa de Día para el Adulto Mayor se ha configurado como un nuevo lugar de comunidad que demuestra algo que muchos ya sabemos y que muchos más ignoran: la convivencia es posible una vez se logra ver más allá de los prejuicios, además de que se ha fomentado la labor voluntaria, pues las actividades dependen de los esfuerzos de aquellos que donan su tiempo y saber para mantener al albergue en funcionamiento, así como con su donación económica.
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Foto en portada: Facebook VIDA Alegre – Laetus VITAE
