El domingo 25 de octubre de 1970 en el Autódromo Hermanos Rodríguez, se corrió el último Gran Premio de México debido a varios accidentes como consecuencia de la desorganización de la afición y logística del evento, que dio lugar a la presencia de un perro en la pista mientras se corría la carrera, tristemente el animal fue atropellado por el piloto Jackie Stewart.
La Fórmula 1 siempre ha sido un evento de gran interés para los mexicanos, pero, en esa ocasión la audiencia sobrepaso por mucho las expectativas de los ilusos organizadores, debido al sobrecupo de más 80 mil fanáticos, quienes tuvieron que acomodarse a escasos metros del circuito, en un punto muy agradable para la vista y apreciación de los espectadores pero al mismo tiempo sumamente peligroso ya que cualquier mínimo accidente pudo haber ocasionado una tragedia. Por suerte eso no pasó, pero los demás infortunios dentro y fuera de la pista ocasionaron una negativa rotunda sobre la participación de la F1 en México hasta 1986.
Foto: MilenioLa mañana de ese día, antes de la carrera de automóviles se había organizado una carrera ciclista, por lo que muchos de los asistentes decidieron quedarse en el autódromo para aprovechar la vuelta y gozar por la tarde del tan hablado evento de la Fórmula 1. El problema fue que los boletos se encontraban agotados, así que el tumulto organizó un portazo e ingreso al deportivo Magdalena Mixhuca para buscar áreas donde pudieran sentarse para disfrutar la carrera, sin mostrar ningún interés por ubicarse en áreas marcadas como seguras.
Los pilotos se pusieron bastante nerviosos al enterarse de la situación en la pista de carreras, sabían que requerían de mucha concentración y habilidad para correr cuidando a toda la gente que se resguardaba en las áreas peligrosas, cualquier movimiento equivocado o un pequeño giro en el volante podría significar una verdadera tragedia.
Hubo quien sugirió cancelar el evento para evitar algún potencial accidente y castigar los actos vandálicos, pero se determinó que esa acción podría resultar contraproducente, ya que la multitud podía entrar el cólera, especialmente los que sí habían pagado un boleto.
Foto: La Silla RotaLa carrera comenzó a las 3 de la tarde con 45 minutos, a la vuelta número 33 ocurrió un terrible accidente como consecuencia de la infiltración de la multitud debido al poco control en el acceso, un perro fue atropellado en plena pista de carreras.
Al momento en que la gente provocó el famoso portazo, quitaron la puerta 6 del deportivo no sólo ingresaron personas, también entraron varios perros callejeros y, guiados por su instinto, comenzaron a corretear a los automóviles de carrera, pero a la altura de las eses (vueltas pronunciadas en la pista) uno de ellos fue embestido por el piloto inglés Jackie Stewart, quien, debido a la inercia y velocidad contraída, no pudo esquivar al animal y lo atropello, además de que se tuvo que retirar de la competencia por las fallas ocasionadas en su vehículo.
Foto: El FigaroAl llegar a los pits, el piloto se encontraba bastante molesto mientras se le escuchaba repetir «Le pegue a un perro, le pegue a un perro», cuando la prensa le preguntó sobre su renuncia a la carrera, Stewart se limitó a contestar con un aire de sarcasmo «Pregúntenle al perro».
Ese día Jacky Ickx de Ferrari ganó la competencia y el mexicano Pedro Rodríguez de BRM terminó en sexto lugar. Sin embargo, el evento fue lo suficientemente catastrófico como para que la organización de la F1 determinara que no regresaría a México hasta que los responsables demostraran que tenían las habilidades necesarias para organizar y controlar un evento como este, eso sucedió 16 años después, en 1986.
Actualmente, la organización de la Fórmula 1 ha determinado que México ha sido apto para recibirla pues el Gran Premio de México ha tenido sede en la CDMX desde el 2015.
En portada: F1.com
