Estoy cansado de fomentar falsas ilusiones sobre el amor, la literatura y la vida. Podría decir: “El siguiente libro muestra que amar es el verbo más bello”. Entonces las personas que lean esta maquillada sentencia asentirán con la cabeza, tomarán sus teléfonos móviles y mandarán un mensaje de “te amo” o “te necesito”. Hacerlo implica desechar todos los matices del sí al no, de lo bello a lo horrendo, de la felicidad a la tristeza. De la verdad a la mentira. Porque hay que decirlo, todas las novelas que romantizan las relaciones de pareja son un completo engaño, una simple inclinación hacia una parte de la realidad que en realidad dejó de existir desde el comienzo de la historia.
La verdad de las relaciones está en la dependencia, las pueriles necesidades y el no querer estar sólo en el mundo. Incluso el Génesis de la historia humana lo demuestra. Dios se compadeció de Adán y creó a Eva, un cobijo perfecto para su honda soledad. Desde ese entonces, la fuerza más grande del universo comenzó a cosificar a las persona. Aquel ser que tanto veneran fue quien mostró el camino del sacrilegio de desconfigurar a las personas para convertirlas en mudos acompañantes de un decante mundo.

Hay libros tristes que deberías de leer con cuidado porque podrían romperte el corazón.
Es por este deseo de desesperación que la sociedad está ansiosa de amar o mejor dicho “amar”. Como el mundo se está cayendo a pedazos debido a las desigualdades sociales, políticas y económicas, el humano siente que la única o posible salvación de su existencia se encuentra en el amor. Al verlo de esta forma transgreden su verdadero significado. Si la finalidad de las relaciones de pareja es compartir, ahora sólo se trata de recibir.
Yo no quiero estar solo en este huracán, así que me junto contigo para compartir mi dolor, aunque eso signifique que tenga que arrastrarte conmigo. Eso es el amor hoy en día. Así es como nos engañamos y engañamos a los otros.
“Tras esta enorme parafernalia se encuentra una única lección verdadera: cuando un relación termina, no debes luchar por ella”.
Como alguien tiene que abrirle los ojos al mundo, sacudirles la cabeza y matar a su yo equívoco, surge una novela sencilla en narrativa y con un trasfondo simbólico sobre el engaño del amor. “Yo mí me contigo” es la historia sobre una mujer que se ve a sí misma como un ser horrendo y, por tanto, no tiene la fuerza para mentirle al otro y arrastrarlo a su abismo. De este modo, ella misma se condena a sufrir el horrendo mundo sola. Al no ser partícipe de la mentira colectiva, vive como una mujer frustrada y desesperada.
Hasta aquí la novela de David Safier es perfecta. El autor presenta una verdad que incomoda pero que es necesario enfrentar para lograr un cambio. Su pesimismo trágico motiva la mente de los lectores críticos, los cuales son muy pocos ya, y los ilusiona sobre lo que pudiera ser algo fantástico. Cuando el primer giro argumental llega, las historia comienzan a perder su toque atractivo y le apuesta a un sencillo entretenimiento que es poco propositivo en el campo intelectual, pero muy divertido para las mentes simples.

En su desesperación, la protagonista de la historia visita a un hipnotizador y le pide que emplee sus habilidades sobrenaturales para que mejore su vida amorosa. El acto mágico sucede cuando ella despierta en el cuerpo del poeta y dramaturgo William Shakespeare. Hay que dejar claro que no sustituye su alma, sino sólo comparte el cuerpo. A partir de este momento el autor presenta un relato fantástico de un ser con doble espíritu, que a mi parecer es un recurso desesperado para presentar una historia “diferente”.
Como la protagonista no tiene control sobre las acciones de Shakespeare, se convierte en la espectadora de la vida de uno de los hombres más románticos de la historia. De esta forma el autor intenta presentar lecciones fundamentales sobre el amor y la vida. Al final del libro se llega a la conclusión de que el amor propio es un sentimiento genuino a comparación de un amor hacia el otro.
El libro “Yo mí me contigo” termina siendo una historia entretenida que quiere impresionar con un viaje fantástico por el tiempo y al interior de Shakespeare. Tras esta enorme parafernalia se encuentra una única lección verdadera: cuando un relación termina, no debes luchar por ella.
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El libro de David Safier debe leerse una vez, aprender su moraleja y continuar con otras lecturas que promuevan una mayor reflexión y trabajo crítico. Quizá convendría leer los libros existencialistas para entender que la vida no tiene sentido o libros no recomendados para personas tristes.
