La vida , en ocasiones, suele ser una tragicomedia constante, un drama en el cual, el protagonista llega a conocer, por azares del destino, a aquella persona inesperada, un destino lleno de mágicas sorpresas.
El instante en el que dos almas saben que todo se ha perdido, pero se dan cuenta que al conocerse inicia una historia totalmente nueva, llena de luz y esperanza mutua, y el amor reina en su totalidad.
El moribundo y la luna es una clara muestra en la que estos personajes sin brillo propio llegan a ser un mismo ser de sentimientos, de colores prismáticos y con hambre de amor. Nos enseñan que no hay que darse por vencidos y mucho menos a tener miedo de vivir de nuevo.

Acto I.
Sentado en lo mas profundo del abismo de mi ser
todo es tinieblas que forman recuerdos,
tormentos interminables,
decadencia de mis sentimientos.
Moribundo,
maldito por el amor,
me encuentro con las venas abiertas
escribiendo versos con dedicatoria a la señorita de tes blanca y túnica negra.
Te espero con ansias.

Acto II.
Impaciente al ver que tarda el final esperado.
Una luz desconocida se asoma entre las tinieblas de mi corazón,
me ve con unos ojos que incitan al pecado,
unos ojos que me retan a conocerlos;
me ven,
piden auxilio.
Viven un tormento
causado por una maldición,
se enamoró.

Acto III.
Me acerco a esa luz,
descubro a la luna.
Luna temerosa y ansiosa a amar.
Te tomo entre mis brazos y siento un inmenso calor en el vacío donde habito.
Sigo esperando el momento,
en lo que llega puedo descifrar el misterio de tu mirar, tímida luna.

Acto IV.
Le he mostrado mi mundo a la luna,
ha pasado más tiempo;
mi momento no ha llegado.
La oscuridad se desvanece,
la luna aumenta su brillo,
empiezo a olvidar el deseo de desaparecer en el olvido.

Acto V.
La luna dejó de tener miedo,
llenó de su inmenso brillo el abismo donde habito.
Me siento vivo.
Las venas abiertas ahora le escriben versos a la luna,
sus ojos juguetean con mi alma,
mis labios besan la suya,
nuestras manos se encuentran una a la otra en el infinito;
me pregunto, ¿Cuánto tiempo pretende quedarse?
Tengo miedo de estar sin ella,
de dejar de estar vivo.

Acto VI.
El pasado llegó para atormentar a la luna,
mi interior se llena de una niebla de incertidumbre,
me consumo en miedo,
mi mundo tiembla.
Llegaste,
me diste besos de vida,
besos de alivio,
besos de tu alma.

Acto VII.
Luna,
tu mirar refleja mi alma,
tus labios mencionan mi nombre moribundo,
tu ser se estremece al tocarme.
Luna,
no paro de mirarte,
de sentirte, de quererte.
Te has hospedado en lo más profundo de mi ser.
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Exaltamos aquello que nos recuerda que estamos vivos: el amor, la tristeza y la poesía son compañeros que siempre van de la mano, de la cabeza…del corazón, por eso te recomendamos algunos Poemas escritos con el lado oscuro del corazón para 7 noches trágicas.
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Las fotografías que acompañan estos poemas pertenecen a Angie Couple, puedes conocer más de su trabajo aquí.
