Uno era liberal y el otro conservador. Uno alisaba su cabello, el otro lo dejaba crespo. Uno era tímido, el otro intimidaba. Uno era Johnny y el otro era Joey. Ambos eran Ramones, pero ninguno se quería e irónicamente, fueron los dos únicos miembros originales de The Ramones que permanecieron en la banda hasta su desaparición en 1996, aunque para entonces, ninguno podía cruzar palabra con el otro.
Corrían los años setenta y el punk ya empezaba a causar conmoción entre los jóvenes que querían algo más que protesta; entre ellos estaban cuatro amigos fanáticos acérrimos de The Beatles, que al saber que Paul McCartney se registraba en los hoteles con el nombre Ramone para no ser reconocido, lo tomaron como propio y llamaron así a su banda, que pretendía ser una mezcla de Alice Cooper y The Beach Boys. Sin embargo, el resultado fue mucho más que una mezcla de ambos estilos. Ellos, junto a The Clash y Sex Pistols, se convirtieron en la trinidad del punk; pero The Ramones eran diferentes a sus compañeros y lo demostraron en su primera presentación en el mítico CBGB.

A diferencia de otras bandas, ellos iban básicamente uniformados con sus jeans entallados y agujerados, camisetas ajustadas y una chaqueta de cuero encima, así como tenis de tela y gafas oscuras. Llevaban el cabello con cortes similares y sobre el escenario se comportaban como cuatro bestias punks, aguerridos, enloquecidos y salvajes. Así eran The Ramones. Sin embargo, aunque en la tarima eran cuatro hermanos compaginados (porque decían ser una familia feliz), debajo de ella tenían problemas como cualquier familia disfuncional, en especial Joey y Johnny, voz y guitarra respectivamente.
Todo comenzó cuando cuando chocaron sus tendencias políticas, provocando tensión entre ellos y preocupación en Dee Dee y Tommy, los otros dos Ramones. No obstante, la verdadera rivalidad se dio cuando una mujer se atravesó en el camino de los chicos. «Hasta en eso queríamos ser como The Beatles, ellos tuvieron a Yoko, nosotros a Linda», se burlaba Tommy Ramone, quien encontraba detestable el hecho de que sus compañeros llegaran a los golpes por una mujer que después de años, queriendo o no, mantendría vivo el legado de la banda con un rancho temático de la agrupación.

Su nombre era Linda Danielle, que posteriormente se llamaría a Ramone cuando se casó con Johnny (lo sentimos, Yoko, ella sí logró llevar el nombre de su famoso marido). No obstante, salió primero con Joey, quien la amó como a ninguna, mientras que para ella fue pasajero. Tenía tan sólo 16 años cuando ilegalmente accedió al CBGB a escuchar a una banda que desde afuera sonaba rápida y cruda. Al entrar vio a The Ramones en acción y quedó flechada por sus escuálido vocalista, mismo que la miró desde lo alto del escenario y al finalizar su show la invitó a pasar un rato juntos. Este “rato” se convirtió en una relación de dos años en la que la chica viajaba con la banda viviendo las mieles del éxito de su aclamado novio y los amigos del mismo.

Contrario a otras groupies, ella consiguió que Joey se mantuviera fiel a su amor y por muchas tentaciones que tuvo, el vocal nunca flaqueó. Sin embargo, la adicción al alcohol por parte del músico provocaba que se perdiera por lapsos descomunales en los que Linda, aburrida, salía a dar un paseo o a comer por ahí sola, hasta que hubo alguien que le hizo compañía en esos ratos de aburrimiento: Johnny Ramone. La relación entre ambos se volvió tan cercana que Joey vio peligro en su compañero; no obstante, no hizo ningún reclamo ya que el guitarrista era un hombre amenazante, peligroso, mientras que el cantante era un chico delgado, tímido y con poca habilidad física, por lo que decidió tomar medias más drásticas con su chica: le propuso matrimonio, a lo que ella, por supuesto, aceptó, no sin antes exigir un anillo sumamente costoso. Joey no accedió.
Esto era una premonición. Linda buscaba a alguien que pudiera cumplir sus caprichos mientras Joey únicamente esperaba amor. La discusión fue tan grande que de ese incidente nació “Merry Christmas (I Don’t Want to Fight Tonight)”. No obstante, no fue la primera ni la última vez que una pequeña pelea se convertía en un lío inmenso involucrando incluso a la policía. Ante tantos pleitos, Linda terminó el compromiso devolviendo “la baratija” de anillo que le obsequió y decidió enrollarse con Johnny, quien poco antes le había confesado su amor.
https://www.youtube.com/watch?v=4Y5GtaTrPHM
El triángulo amoroso protagonizado por Linda, Johnny y Joey terminó por hundir más en el alcohol a éste último «Joey y Johnny no se hablaban. Era incómodo al momento de la cena, pero aunque me suene loco ahora, en aquel momento no lo era tanto», asegura Linda.
«No sé si en verdad estaba enamorada de Joey, no había manera de estar juntos, éramos muy diferentes. Lo último que me dijo fue “No puedo competir contra Johnny, está bien si rompemos”».

Y eso hicieron. Terminaron, quizá en una de las peores situaciones, ya que Linda amaba tener la atención de ambos músicos, se sentía una auténtica rompecorazones y disfrutaba, quizá muy en el fondo, de hacer llorar a Joey y de la sonrisa sarcástica de Johnny, en especial cuando ésta se fue a vivir con el guitarrista. Joey, entonces, decidió quitarle el habla a su compañero, al final, ni siquiera se caían bien. Desde el principio tuvieron roces irreconciliables, lo que anunciaba, equivocadamente, el final de la banda.
No obstante, nos guste aceptarlo o no, la banda en la que militaban era un negocio, así que aceptaron seguir trabajando juntos ya que el grupo se había convertido en eso: un trabajo, era como ir a la oficina y regresar a casa. A veces haces amigos, a veces no. Así es la vida. De este modo pasaron los años y lo dos examigos no podían mirarse siquiera, ambos cumplían con salir al escenario y tocar o grabar lo que les correspondía en el estudio y nada más. Hasta que en 1984 Linda y Johnny se casaron dejando fuera de la jugada al ya de por sí deprimido y débil Joey.

Sin embargo, ella no dejó de tener contacto con su examor en secreto hasta el día de su muerte, que no sólo fue un golpe duro para ella, sino para la comunidad musical que veían en el cuarteto un pilar del sonido punk y posteriormente del new age, del grunge y el pop punk. El 6 de agosto de 1996, cuando la banda dio su último show, no se dieron ni siquiera la mano al terminar. Para entonces la banda estaba formada por Joey, Johnny, Marky Ramone en la batería y CJ Ramone en el bajo. Para dicho concierto invitaron a algunas estrellas como Chris Cornell, Lemmy Kilmister o Tim Armstrong. Pero el momento cumbre fue cuando interpretaron “The KKK Took My Baby Away”, canción que escribió el cantante cuando Linda se fue, en la cual ironiza y lleva al extremo las creencias de Johnny comparando la situación con el Ku Klux Klan.
«Tras el último acorde de la canción, y antes de marcharme del Palace aquella noche, no acababa de creerme que se había acabado. No estaba seguro de que no volviéramos a tocar de nuevo pero no les dije nada a los muchachos y me fui, como había sido siempre en mi vida».
— Johnny Ramone
https://www.youtube.com/watch?v=ez4yjw5Y94s
Cierta tarde del año 2001, Linda y Johnny, aburrido de su vida sin la banda (extrañando incluso a Joey), viajaban en coche hacia casa de Lisa Marie Presley cuando en la radio que sintonizaban, el locutor dio la peor noticia del día y quizá de la vida de Johnny. El vocalista y fundador de The Ramones, Joey, había muerto a causa de un linfoma. Linda lloró sin parar mientras que Johnny, en shock total, entró en una severa depresión que duraría hasta el día de su propia muerte tres años después, lamentando el hecho de no haber hablado con su amigo y de haberle arrebatado a su mujer. Incluso se cuestionó su amor por ella y día a día se arrepentía un poco más. Se dice que la muerte de Joey estuvo sonorizada por “In a Little While” de U2, canción que habla de la desolación y el dolor a causa del amor.
Esto sólo indica que Linda fue la causante de la depresión de ambos músicos y, por lo consiguiente, de su separación, que les costaría a ambos la muerte en soledad, puesto que no importó que tuvieran decenas de personas a su alrededor cuidando de ellos. En ese momento solamente necesitaban uno del otro, lo que no pasó gracias a los tacones estrafalarios de una groupie que hoy exhibe memorabilia y objetos personales de los diferentes miembros de la banda en “The Ramones Ranch”. Ella vive ahora del recuerdo, sin ninguno de los dos y con un cargo de conciencia que ella misma ha revelado sentir constantemente.

«El hecho de que Johnny nunca le hablara a Joey acerca de eso, ni tampoco Linda, le hacía sentir que no les importaba cómo se sentía al respecto. Eso, creo, es lo que más le dolió».
—Mickey Leigh (hermano de Joey)
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Conoce las fotografías más íntimas de The Ramones y descubre la naturalidad del punk, misma con la que nadie recuerda a Marky y que, a decir verdad, tiene grandes influencias musicales que sólo los fanáticos conocen.
