Nota del editor: Información actualizada al 26 de mayo del 2021.
Kate Carson esperaba junto a su esposo la llegada de Laurel. Todo estaba listo para recibirla. A las 35 semanas de embarazo, casi por cumplir los 9 meses, Kate recibió la peor noticia de todas: Laurel tenía un trastorno congénito, otro cerebral y, además, padecía una malformación llamada Dandy Walker.
Si sobrevivía al parto, Laurel no podría caminar, ni comer, ni hablar. Era una vida que ni Kate ni su esposo podrían permitirle tener. La decisión para ambos no fue fácil, pero la tomaron.
Ambos buscaron al doctor Warren Hern, médico que con 80 años de edad, practicaba abortos tardíos en la Clínica de Abortos Boulder, en Colorado, Estados Unidos. Hern era conocido ampliamente en el mundo por practicar esta clase de abortos que se caracterizan por realizarse entre las 22 semanas de embarazo (poco más de los cinco meses de gestación) y el tercer trimestre.
Hern ayudaba a mujeres a abortar
Bajo amenazas, Hern seguía al frente de la clínica y el miedo no lo detenía. En 2009, el doctor Tiller, anterior responsable del lugar, fue asesinado a tiros presuntamente por activistas que están en contra del aborto. Pero las ganas de ayudar a miles de mujeres que desesperadas acuden con él, hacían que ni los actos de violencia en su contra y en la del personal médico, provocaran el cierre de la clínica ni su paro de labores.
Las mujeres que contactaban al doctor Hern no atravesaban por situaciones fáciles a la hora de decidir practicarse un aborto tardío. Muchas de ellas sufrieron casos de incesto o de violaciones. Algunas más, acudían porque sus creencias religiosas son tan fuertes que corrían el riesgo de ser asesinadas por sus propios padres al conocer que están embarazadas. Otras se realizaron abortos tardíos en dos ocasiones, porque en el mismo año presentaron dos anormalidades fetales.
Una enfermera que prefirió mantener anónima su identidad, describió a la BBC de Londres, el estado de ánimo con el que llegaban las mujeres a la clínica del doctor Hern. “Las mujeres que vemos normalmente están desesperadas. Tienen una sensación de miedo y desesperación, nos ven como el último recurso del planeta”, declaraba la mujer, quien también aplicaba la empatía en cada uno de los casos que asiste.
¿Qué fue de él?
En Estados Unidos la mayoría de los abortos tardíos son ilegales y quienes los practicaban, como el doctor Hern, se levantan todos los días con el pensamiento de que posiblemente sean asesinados al salir de casa para ir a trabajar.
Aunque son polémicos, la cantidad de abortos tardíos realizados en Estados Unidos no superaban hasta ese momento el uno por ciento. Pese a esto, grupos que están en contra del aborto como el Comité Nacional por el Derecho a la Vida, argumentan que “una nueva vida humana empieza en el momento en que un óvulo es fecundado por el esperma. Toda mujer debería saber que matar a su niño no va hará su vida más fácil ni más exitosa. Todo aborto provocado detiene un corazón que late”.
El doctor Hern declaraba que en sus cinco sentidos, quizá ningún médico se atrevería a hacer su trabajo. “Las pacientes necesitan mi ayuda y yo estoy aquí para ayudarlas. He tenido muchas oportunidades en la vida de hacer otras cosas, pero esto es lo que yo hago y quiero seguir haciéndolo”, sentenciaba Hern.
Aunque el costo del procedimiento era alto y el doctor Hern intentaba ayudar a las mujeres que no podían pagarlo, no se supo cuánto tiempo más siguió practicando estos abortos tardíos. Sin un aprendiz a su disposición, a sus 80 años y después de atender a unas 40 mil mujeres desde 1975, el doctor Warren Hern catalogaba como incierto el futuro de la clínica.
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