Cuando éramos niñas y niños, en esa época en la que éramos felices y no lo sabíamos, la televisión nos dio varias caricaturas y que hoy en día recordamos con nostalgia. También hay algunas que no entendimos en su momento, pues aunque eran coloridas historias de animales antropomorfos o bebés que hablaban, tenían un mensaje adulto que en la más tierna infancia no supimos comprender.

¿Recuerdas el episodio de ‘Bob Esponja’ en el que Patricio y Bob cuidan a una ostra bebé y descubren lo injustos y desiguales que tienden a ser la maternidad y el trabajo de cuidados? ¿O ese en el que Rocko, de ‘La vida moderna de Rocko’, pierde su auto y tiene que arriesgar la vida viajando en transporte público todos los días? Y cómo olvidar aquella ocasión en la que Hugo, el papá de Tommy en ‘Rugrats’ prepara un pudín de chocolate a las tres de la mañana porque perdió el control de su vida.
A continuación recordamos tres caricaturas que nos advirtieron sobre lo duro de ser adultos:
La vida moderna de Rocko
Rocko era un wallaby, que es algo así como un canguro pero más pequeño. Sin embargo, era una representación de un joven adulto que comienza a vivir la vida de forma independiente, con las responsabilidades y peligros que eso conlleva. En un episodio, por ejemplo, se tapa el retrete y él tiene que intentar remediarlo con un destapacaños frutal, usando una bomba o contratando a un plomero.

En otra ocasión una multa provoca que se lleven su auto al corralón y él sea aplastado por las multitudes cuando viaja en Metro, soporte el apestoso olor de un taxi o viaje en camión junto a personas que babean mientras duermen. Cuando éramos pequeños nos daba mucha risa, pero esa es nuestra vida ahora.

Bob Esponja
Stephen Hillenburg, quien también trabajó como director creativo en ‘La vida moderna de Rocko’, tenía una predilección por contar historias de adultos jóvenes que se acaban de independizar. En este caso lo hizo en una de las caricaturas más famosas de todos los tiempos.

Bob Esponja es una esponja marina, pero también es el trabajador de un restaurante cuyo jefe valora el dinero sobre todas las cosas y lo explota a costa de su talento como cocinero. Sabemos que vive en una piña debajo del mar, pero en una ocasión estuvo a punto de perder su casa cuando esta fue devorada por nematodos. Además, en ‘Duérmete mi molusco’, Patricio y Bob Esponja adoptaron a una ostra a la que llamaron Junior y Bob terminó haciendo todo el trabajo doméstico y de cuidados.
Su vecino, Calamardo, es otra representación de lo difícil que es la vida adulta. Él es un artista nato, pinta cuadros al óleo y toca el clarinete, su verdadera pasión. Sin embargo, está obligado a trabajar como cajero en el Crustáceo Cascarudo para sobrevivir. Se parece tanto a la vida real.
Rugrats
Los bebés de Rugrats la pasaban muy bien: jugaban en el jardín de su casa, adoptaban cochinillas y se escapaban de su corralito para vivir locas aventuras. Mientras tanto, los adultos a cargo tenían mucho con que lidiar.

En uno de los episodios más memorables, como ya mencionábamos, Hugo termina preparando pudín de chocolate durante la madrugada en lo que es una evidente crisis emocional. Carlota, la mamá de Angélica, es una workaholic que no puede disfrutar de los frutos de su trabajo porque está siempre atada a él. Y el papá de Carlitos, Carlos, es un padre soltero con miedos y preocupaciones (cuya vida mejora, afortunadamente, cuando conoce a Kira Watanabe después de ‘Rugrats en París’).

