Arqueólogos descubrieron en Israel, los restos de la que podría ser la ciudad bíblica del rey David, convirtiéndose, de ser cierto, en la primera evidencia de que el antiguo imperio judío existió. La Biblia hace mención de un poderoso reino de David –el segundo rey de Israel- en el siglo X a.c., el cual se extendía de Egipto hasta el Éufrates, sin embargo, nunca se ha encontrado evidencia de que existió, pero ahora un descubrimiento arqueológico en Khirbet Qeiyafa, en el Valle de Elah, a 30 kilómetros de Jerusalén, parece dar señales de un establecimiento judío.

El profesor Yosef Garfinkel, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo que la evidencia encontrada en el lugar incluye un fragmento de cerámica con una inscripción que se cree es de una forma antigua de hebreo y semillas de aceitunas que datan de 3 mil años atrás.
El reino de David se describe en la Biblia como el primer Estado judío, así como los primeros rasgos del judaísmo, cristianismo e islamismo, pero durante décadas ha sido calificado por arqueólogos como sólo una historia.
En una región donde la historia, creencias e ideologías pueden jugar un papel tan importante, el descubrimiento es polémico. Otros arqueólogos desacreditan la trascendencia del hallazgo. El profesor Israel Finkelstein, de la Universidad de Tel Aviv, destacó que los restos no son evidencia de un poderoso Estado bíblico.
“No estamos hablando de algún gran imperio con una maravillosa capital, como consideramos a Asiria en el siglo IX a.c., o incluso el reino del norte de Israel en el siglo IX. a.c. Aquí estamos en una fase formativa del surgimiento de Judea”.
El descubrimiento forma parte de una serie de anuncios de los arqueólogos israelíes según los cuales han desenterrado palacios del legendario monarca bíblico, reverenciado en la tradición religiosa judía por haber establecido Jerusalén como la principal ciudad sacra aunque hay escasas pruebas contundentes de su existencia y reino.
