Para desgracia del siglo XX y XXI, la cultura pop recoge cascajo humano y recibe a puertas abiertas hasta al más insensato. Para muestra un botón: muchos fans de Game of Thrones compran perros huskies (porque parecen lobos) y después, sin poder tener aventuras épicas, más que brincar a sus sillones cada domingo a comer cheetos, los abandonan en refugios.
Y es que desde la salida de la serie en 2011, los reportes de llegada de perros de esta raza a refugios en todo el mundo va al alza. El pico en la montaña de perros abandonados llegó en 2014, cuando se reportó una tasa de aumento de 700 %, según el diario SFGate. Y tiene sentido, pues es justo el tiempo en que los cachorros dejaron de ser un sueño de peluche para convertirse en un perro de alto mantenimiento.

“Los compran y llevan a casa porque parecen lobos; luego, cuando ya no saben qué hacer con ellos, los llevan a los refugios”, coinciden en las declaraciones dos encargados de refugios en Reino Unido y San Francisco, California.
Pero el colmo de la insensatez no ha tocado sólo a los seguidores de la serie de HBO pues, por desgracia, cada vez que una serie, película o programa de tv que incluye animales se vuelve famosa, las historias de abandono brotan por todos lados; así pasó con las lechuzas de Harry Potter, con los dálmatas de los 101 Dálmatas y hasta con los peces nemo de Buscando a Nemo, por mencionar algunos. Aunque ningún caso tan escandaloso como este por la cantidad de perros sin apellido Stark a merced de la calle o de perreras con sobrepoblación.

Gracias a que a toda horda de inconscientes corresponde una contraparte de cordura, algunas autoridades encargadas de refugios animales han empezado con las charlas de concientización y dicen no estigmatizar a quienes gusten de los husky o samoyedos, perros temperamentales y de alto mantenimiento físico, pero que es importante saber que tener un perro implica una gran responsabilidad y hay que estar preparado para ello.

