La medicina cubana es una de las más importantes en el mundo. La fama de los galenos de la isla trasciende por su solidaridad a través de misiones sanitarias en comunidades con poco acceso a servicios médicos.
A pesar de haber atravesado más de 50 años de bloqueo comercial por los Estados Unidos, Cuba y el proyecto de Fidel Castro para la salud pública hoy tiene tres frutos importantes: la eliminación en la transmisión del VIH de madres a hijos durante la gestación, el tratamiento para úlceras del pie diabético y la vacuna CimaVax, uno de los tratamientos más famosos contra el cáncer.
Se trata de un país de apenas 11 millones de habitantes que envía cientos de doctores a distintas partes del mundo para ejercer sus técnicas preventivas y servicios en 66 nacionales.
Las exportaciones de los doctores cubanos representan una gran fuente de ingreso para el gobierno castrista, al registrar 6 mil millones de dólares anuales en los envíos de su personal médico.
En este contexto, desde 2004 los gobiernos de Cuba y Venezuela firmaron un convenio para que una brigada humanitaria arribara al país sudamericano con el propósito de apoyar a la ciudadanía de bajos recursos mediante un proyecto llamado Misión Milagro.
Chávez y Castro pretendían operar a quienes tuvieran problemas oculares en la nación bolivariana.
Al paso de los años, los propios médicos cubanos vieron como las condiciones de Venezuela se tornaron cada día más vulnerables, a tal grado, que muchos huyeron del país con dirección a Colombia.
En entrevista para el diario Las Américas, Celia Santana, odontóloga cubana, dijo que ganaba siete mil bolívares por mes (siete dólares), cuando un kilogramo de arroz llega a costar tres mil bolívares.
Santana aseguró que Venezuela tiene una peor situación que su país. Además, explicó que las autoridades hicieron promesas falsas de apoyo a los médicos que realizaban su misión sanitaria, pero la precaria situación la obligó a pedirle dinero a su familia desde Cuba.
En una charla distinta, Yeredia Cedeño, médico general cubana, lamentó que sus compañeros tengan que cuidarse entre ellos porque los asaltos están al por mayor en las calles del barrio de Petare, cercano a Caracas, donde ella ofrece sus servicios médicos.
En entrevista para DW en Español, Yordán Salgado Betancourt, médico general cubano, escapó de la misión junto a otros 100 de sus compatriotas por las malas condiciones que les ofrece el gobierno.
Salgado aseguró que fue “chantajeado” por el gobierno de la isla para cumplir con las estadísticas de doctores que arriban anualmente para brindar ayuda.
Cansado de las injusticias, Yordán, con mil dólares en la mano, escapó entre la maleza, pagó un coyote y sobornó a varios agentes de la Guardia Nacional para cruzar a Colombia.
Al arribar a Bogotá, él intento acceder al programa Parole en los Estados Unidos, que daba admisión a la unión americana sin visa a los doctores isleños, y posteriormente, iniciar un proceso de naturalización.
Para su sorpresa, hoy se encuentra en un limbo legal cuando el exmandatario estadounidense, Barack Obama, eliminó la ley “pies secos, pies mojados” que daba apoyo a los cubanos en el primer momento de tocar las playas norteamericanas.
Yodán, no puede ingresar a Estados Unidos, no quiere ser deportado a Cuba y no piensa volver a Venezuela.
Todos los días desertan médicos cubanos con destino a Colombia para esperar tres meses para la solicitud de asilo tramitada con la embajada estadounidense, pero se ven encerrados en un viaje sin opciones legales.
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