Probablemente el ejemplo más raro de la vida dentro de una oficina en su sentido “tradicional” aparece en la película “Office Space” del creador de Beavis & Butthead, Mike Judge. La cinta presenta la cotidianidad del programador Peter Gibbons de una forma absolutamente absurda, pero al mismo tiempo realista. Muestra lo hipnotizante y aburrido que es trabajar 8 horas en un cubículo con tres jefes que hacen reclamos de la misma problemática insignificante. Esa visión es compartida por millones de personas alrededor del mundo, quienes quisieran escapar de su lugar de trabajo y dirigirse a cualquier sitio con una mochila y deseos de no regresar.
Es claro que no todas las personas que trabajan en una oficina quieren viajar, pero aquellos que lo hacen encuentran el amplio mundo que se está afuera y las infinitas posibilidades que pueden experimentarse. Gábor es un “ciudadano del mundo” y lo demuestra de la mejor manera posible: contando historias. El joven misterioso -que no revela su apellido ni su lugar de origen- estudió Arquitectura hasta que su médico le dijo que tenía un problema en el páncreas, decidió salir de viaje y nunca mirar atrás.
Gábor ha recorrido alrededor de 56 países en siete años y no es un viajero común. El interés principal del exarquitecto es entender y conocer las culturas a través de la gente. Su curiosidad y búsqueda por lecciones de vida lo llevó a desarrollar el proyecto “People I Meet”. Gábor suele viajar mediante aventón, bicicleta y duerme en donde encuentra lugar, eso le permite conocer a una gran cantidad de personas que siempre tienen algo qué compartir.
Quedarse inmerso un tercio del día nos aleja de ese estilo de vida. Si no se tiene una vida social activa, conocer personas y sus puntos de vista puede ser algo complicado y Gábor nos muestra la ventaja de estar en el camino: existe un aprendizaje constante que abre la mente a distintas cosmovisiones. El viajero hace de “People I Meet” un diario donde inserta las memorias de los individuos que se convierten en breve parte de su vida junto con su fotografía: los siguientes son unos ejemplos:

“He viajado un poco en mi vida, ya que los sirios no viajamos tanto. Mi viaje de Turquía a Europa no estuvo tan mal, aunque no fue el más cómodo. Turquía se convirtió en un lugar pesado a través de los años, así que traté de entrar a Europa, aferrado a la esperanza de que algún día volvería a Aleppo. Realmente espero que la situación mejore por ahí. No hay mucho a qué volver. La mayoría de mis amigos están muertos o han dejado la ciudad. En Europa terminé en un lugar donde tienen refugiados en Eslovaquia. Estuve ahí por largo tiempo. Finalmente, gracias a algunos nuevos amigos, conocí a una mujer muy amable que me ayudó a recuperar mi vida. Es la viuda de un famoso comediante eslovaco y se ofreció a darme hogar.
Lo conoció en Bratislava, Eslovaquia.

“Mi viaje comenzó en el año del gallo, como dicen en Leningrado en la Unión Soviética. Pensé que crecer en un país postcomunista en mi situación no iba a ser muy fácil. Así que hace dieciséis años elegí estudiar en otro país. Sin dudar mucho, empaqué mis cosas y me fui. Siempre he tenido esta energía que me impulsa a intentar cosas nuevas, intocables, algo que no conocía antes. Mi padre alguna vez me dijo “Tienes los zapatos de un viajero, como Moric Benovsky”. Así que como él, dejé a mis seres queridos. La imaginación del viajero novato de vivir en un limbo idealista fue reemplazado pronto por la dura realidad. A veces estaba arriba, a veces abajo. Pero ahora me enfrento al hecho de que realmente estoy solo, sin los seres amados, parado en las costas que no conocía. La vida sirve así.
Me dije: “Tienes la opción. Si te quieres quedar aquí, no te puedes quedar solo. Tienes que abrir tu alma como una flor. Tienes que plantar una semilla en un nuevo piso y darle agua constantemente. Entonces también te sentirás en casa aunque estés en otro lado”. Así que empecé el proceso completo. Ahora estoy en medio de él. Siempre he sabido que tomará un largo tiempo. Pero como un sabio alguna vez dijo: “Lo bueno sobre el futuro es que viene una vez al día”. Todo tiene su tiempo. Creo que voy en un buen camino, tratando de no olvidar que si no me gusta algo tengo que cambiarlo. Si no puedo cambiarlo, tengo que cambiar la forma en la que pienso en eso. Así que sin quejarme trataré de vivir mi sueño aquí, en mi nuevo lugar. Y estoy aderezándolo muy bien.”
Lo conoció en Roznava, Eslovaquia.

“Tenía nueve años cuando mi padre murió y desde entonces mi vida ha sido más difícil. A veces culpaba a mi familia. Me quejaba todo el tiempo. Cuando fui a la secundaria me tomaba la escuela demasiado en serio, pero después mi familia no podía pagar para que continuara con mis estudios. Mi madre estaba exhausta de cuidarnos ella sola, así que decidí ayudarle y dejé mi casa para mudarme a Zhejiang. Fue la primera vez que estaba en una gran ciudad y al principio fue difícil… fue duro tratar de alcanzar el ritmo de una gran ciudad. Estaba cansado constantemente y mucha gente se burlaba de mí. A veces la gente era demasiado fría y terminé herido muchas veces sólo por no tener habilidades profesionales. Quería trabajar duro pero me di cuenta de qué tan cruel es la realidad. […] Ahora estoy ahorrando dinero y mi sueño es viajar alrededor del mundo. Creo que el mundo es grande y hermoso. Estoy muy feliz todos los días.”
Lo conoció en Yunnan, China.

“Cuando comencé mi viaje, no sabía ni arreglar una llanta ponchada. También rompí mi bicicleta el primer día porque no sabía cómo montarla por grandes distancias apropiadamente. De verdad no sabía nada de esto. También estaba equipada como una amateur. Cargaría mis cosas en bolsas que se usan para papas o harina. Siempre que comenzaba a llover despertaba en un charco porque mi casa de campaña no era a prueba de agua. Por otra parte, estoy feliz de que no haya tenido ninguna experiencia viajando por bicicleta. De haber sabido, ni siquiera hubiera ido. De cualquier forma, seguí adelante porque no había vuelta atrás. Quise rendirme muchas veces. Mi primera meta fue llegar a la costa del este de Europa desde Japón en bicicleta en menos de 9 meses. Nunca olvidaré el momento en el que llegué al mar. Fue hermoso. Antes de cruzar África también vi Londres desde una pequeña colina y estaba enredada entre la puesta de sol. Una hermosa ciudad. Aunque he viajado tanto sigo siendo un pequeño ser humano. Nada ha cambiado. Pero ahora tengo una gran cantidad de recuerdos asombrosos, paisajes y gente especial que he conocido a través de todo este viaje. Éstos quedarán en mi mente como hechos sólidos. Bien, después de todo, estoy feliz de lo que he hecho.”
La conoció en Yunnan, China.

“Blanco y negro significa abstracto, el color no”
La conoció en Shanghai, China

“Los yaks negros tienen nariz café”
La conoció en Sichuan, China
Gábor es un recolector de historias. Traslada la literatura verbal en pequeños posts de Facebook o de entradas en su blog llenos de historias individuales que en conjunto nos dicen mucho del mundo. Al quedarnos en un lugar nos encerramos parcialmente a todo un mundo que existe fuera. Uno lleno de aventuras y viajeros listos para compartir su vida en una plática breve mientras cada quien encuentra su destino.
En las narraciones de las personas en los viajes de Gábor encontramos lecciones de vida que quizá no encontraríamos a pocos kilómetros de distancia.
