Yacía entre las sábanas inerme. La tarde caía y con ella todos los ajetreos que la abrumaron durante el día. Todas las tareas por hacer estaban totalmente acabadas. Pensaba en lo cansada que estaba y hace cuánto tiempo no tomaba una siesta por la tarde.
Por fin, después de mucho, tenía tiempo para poder hacer nada. Nada en absoluto. No sabía −hasta ahora− cuán importante era no hacer nada, sólo sentir la vida pasar. No dejar que ningún pensamiento extraño la turbara. Existir era placentero en sí. Jamás se había dado cuenta de ello.

Un cómodo cansancio fue apoderándose de sus párpados, haciéndolos más y más pesados. Al fluir de los minutos cayó dormida. El calor de la habitación y el estado de placidez en el que se encontraba la llevaron a un estado que no conocía. No se trataba de una excitación común. Era más bien un sentimiento suave pero poderoso de goce.
Entre sueños, imágenes entremezcladas asaltaban su imaginación. No se trataba de fantasías pasadas. Esta vez era ella la protagonista. El objeto de su propio placer.

Su obra parece retratar una especie de sueño. No hay formas definidas, todo da la apariencia de un juego de imaginación.
Además del dibujo y la ilustración, Chamo San se ha desempeñado en fotografía y ha trabajado con realización de instalaciones. Sus estudios en Barcelona y París y el éxito de sus obras en museos y galerías lo han colocado como un diseñador español importante.

El placer propio viene acompañado del autoconocimiento. Interpretarnos como seres sintientes y gozosos.
Las ilustraciones de Chamo San nos transportan a un aspecto del placer femenino que espera a ser descubierto. Descubierto por ellas.

Las protagonistas de sus trazos parecen encontrarse en una especie de trance. La exaltación total del deseo las despoja de toda armadura. Se ven placenteramente perdidas.
Con un impulso violento, se presenta una especie de posesión. Un elemento extraño a ella trasgrede su ser. Existe cierto sometimiento pero que es permitido y gozado.

Resulta asombroso cómo unas cuantas líneas pueden ser capaces de provocar tantas emociones. El dibujo tiene una capacidad de creación como pocas expresiones artísticas. No depende, como otras, de las situaciones externas que condicionarían el resultado final de la obra. Además, no se necesita más que un lápiz y papel.

Algunas obras, es verdad, son intervenidas por procesos computarizados, sin embargo, eso no quita el gran espectro de creación que esta manifestación permite.
Las imágenes aquí presentadas son clara muestra de ello. Pese a ser dibujos realistas, el artista parece tomar su camino propio y mezclar elementos pertenecientes al orden de la fantasía. Es un juego entre realidad y ficción que resulta en ilustraciones tan inquietantes como eróticas.

La obra de Chamo San, originario de Barcelona, es muy amplia. Ha participado también en importantes campañas de publicidad de empresas transnacionales. Toda su obra e información extra la puedes encontrarla aquí .

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