“It’s only when I lose myself in someone else, that I found myself.”
– Depeche Mode
Nada podrá igualar nunca al sentimiento de la juventud y besar a esa persona que te lleva a la locura. Cuando nada más importa y sólo el universo tiene sentido, es porque tus brazos se entrelazaron con los suyos, o cuando las estrellas parecen más brillantes que de costumbre y es que tus ojos por fin admiraron el orden de las cosas. Y nada tiene que ver con la idea de que alguien te pertenece; en todo caso, es lo contrario. O mejor aún, los dos ya son dueños del mundo.
Nada puede salir mal, no hay más apuestas en el terreno de lo finalmente certero; hay alguien que cuida de ti incluso si estás en quiebra. Tampoco es que importe tanto a esta edad si tu cartera está llena.
Es reconfortante saber que aun cuando pierdas los estribos estará ahí. Y es que ya no existe la soledad aunque estés en una habitación vacía, aunque otros piensen que te equivocas o vas por mal camino. No le importa que no lo sepas todo, de todas formas, eres capaz de resolver cualquier cosa.
Cuando eres joven y amas a alguien es por su todo. Inclusive por lo malo, que no es tanto comparado con su belleza, con la mejor amistad que has encontrado en años, con el alma gemela que juras mantendrás hasta el final. Así lo ves. Como la evolución, como la futura familia, como la compañía para la aventura, la genialidad y el crecimiento. Ese alguien con quien arder y volar por siempre.
Ser joven y amar a alguien es algo que no se va a repetir jamás.

La fotografía de Olivia Bee es capaz de capturar en su serie “Kids in love” los momentos de caos y claridad que todos hemos experimentado alguna vez. Olivia, desde los 15 años, toma fotos a jóvenes que buscan ese amor desmedido e ilustra el torbellino que éste significa.

Guarda silencio. A veces funciona mejor.

Abraza como si no hubiera otro cometido en esta vida.

No te confundas. Las redes sociales no son ciertas.
Debes saber que todo momento es mágico y trascendente.
Lo normal no existe. No busques convencionalismos.

Cierra los ojos y sostén su mano.
Aprende a sorprender y a sorprenderte.
Busca preguntas, no siempre respuestas.
No duermas. Ya no tiene sentido cuando estás en un sueño.
Comparte ligereza.
Entiende que la luz de las cosas es eterna.

Aprecia el calor. También aprecia el frío.
***
Te puede interesar:
15 canciones que todos hemos dedicado para recuperar un amor
Poemas de Beckett para el amor y la desesperación
