Octavio Paz decía que la fiesta es la oportunidad en la que un hombre común se funde con todos en masa, donde olvida sus frustraciones, no existen divisiones y puede ser eso que no se atreve en situaciones normales. Cuando Paz caracteriza de esa forma la fiesta, estaba hablando particularmente de la cultura mexicana, ¿pero no es acaso una caracterización que pueda insertarse en cualquier contexto?
La fiesta es ritual y el ritual es una fiesta, hay toda una serie de pasos que se deben seguir para que cada una, en particular, pueda diferenciarse de otra fiesta. Es como entrar a un juego donde las posibilidades sólo están a la orden de lo simbólico, de la emergencia, de la construcción. Una celebración se construye, de principio a fin es dinámica de cambio; y cuando acaba, se entra un periodo de vigilia festiva que acaba cuando se cumpla el ciclo establecido para la nueva celebración, para volver a ser iguales compartiendo el signo que nos convoca.

El festival del pene, Kanamara Matsuri en japonés, es una celebración llevada a cabo cada primer sábado de abril en la comarca de Kanayama en Kawasaki, Japón. Esta festividad está dedicada exclusivamente al pene; se esculpen miembros en todo tipo de materiales, madera, piedra y hasta pueden verse sandías con forma de pene.

Diversas fuentes atribuyen el origen de dicho festival a dos leyendas. La primera gira en torno a Izanami, diosa de origen sintoísta, la cual al dar a luz a su hijo, dios del fuego, sufre quemaduras en la parte inferior del cuerpo, teniendo que recurrir al dios Kanayamahiko y a Kanayamahime quienes están asociados con las enfermedades venéreas, la fertilidad, los nacimientos y la felicidad de los matrimonios. La segunda versión, que se acerca más a la representación del pene, versa sobre una leyenda donde una mujer alojaba a un demonio dentro de su vagina, lo que provocó que dicho demonio mordiera el pene de su esposo, y al darse cuenta de la situación, la mujer recurre a un herrero, quien le fabrica un pene de hierro; así cuando el demonio mordiera el pene que la mujer introdujera de señuelo, éste lo mordería, rompiéndose los colmillos con los cuales había lastimado a su marido, permitiéndoles volver a tener una vida sexual normal.

El tema principal es celebrar y pedir por la fertilidad y lo que rodea a ésta, como se puede observar en las imágenes, en el festival llevan penes de distintos tamaños y materiales, asimismo comestibles como paletas, galletas, chocolates, etc.
Ultimamente ha tomado mucha popularidad en el mundo, y cada vez más turistas viajan a Japón para poder presenciar en directo el festival.
Ese día van desfilando por las calles de la pequeña comarca de Kanayama, miles de personas en un ambiente festivo, lo que hace olvidar que se trata de una celebración religiosa, en la que abunda el alcohol, la diversión y muchos penes de todos colores.
Japón es un país con muchas tradiciones, que para las personas que vivimos del otro lado del mundo pueden parecernos extrañas.

Cada cultura, a lo largo de los siglos, le ha rendido culto a la sexualidad y a la fertilidad; por ejemplo, en el México antiguo se veneraba a Coatlicue, diosa madre de la fertilidad.

Se debe recordar que Japón tiene una larga tradición en grabados, pinturas y esculturas eróticas como el arte Shunga del siglo XIX, caracterizado por lo explícito de los dibujos. También se sabe que sintoísmo, religión animista es muy abierta en cuestiones de sexualidad.

Referencia: The irony of the Japanese penis festival.
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