
Aquella noche se eclosionó el mundo
cuando sus manos atravesaron mis huesos y costillas,
llegando incluso a tocar con sus dedos
las heridas que nadie ha visto…
Fue la primera noche de piel nueva entre bocas de amantes,
donde me arregló dentro de sus brazos,
dentro de sus besos.
Fue la primera noche…
La que fragmentó en mil pedazos el cielo acristalado
y con una leve lluvia de luceros, que caía y caía
sobre nuestros cuerpos desnudos,
nuestras miradas al fin se cruzaron transparentes.
Y así fue como la muerte de todas las cicatrices
dio luz a nuestros rostros.
