La gente se ríe de ti, los hombres te miran con morbo, las mujeres te señalan y no entiendes lo que sucede.
Lo que no sabes es que todos te han visto desnuda. Alguien se te acerca rápidamente para decirte que tu video salió en Internet. ¿Cuál video?, preguntas ingenuamente… segundos después recuerdas el día que finalmente accediste a que tu exnovio te grabara mientras tenían sexo. Lo dudaste por mucho tiempo, en el fondo sabías que no estabas segura de hacerlo, pero te convenció después de rogarte durante días. ¿Para qué quieres grabar?, le preguntaste. Para que lo veamos juntos, respondió; sin embargo, nunca lo viste.
Por cosas como esa decidiste terminar la relación, ya que no te sentías cómoda; él no estaba de acuerdo, así que –como venganza– decidió publicar el video en Facebook, YouTube, todos los sitios porno que conoce y cualquier plataforma que se lo permitiera. Ahora todos te vieron desnuda y teniendo sexo.
A ese acto se le llama pornovenganza o revenge porn.

No serías la única a la que le sucede esto. Aproximadamente 54 mil casos de pornovenganza se reportan en Facebook al mes, entre los que se encuentran algunas denuncias por menores de edad, según un documento filtrado y publicado por The Guardian. Ese tipo de abuso puede arruinarle la vida a una persona; el hecho de que un video pornográfico circule en la red –especialmente en el caso de los adolescentes– puede destruir por completo las relaciones personales de la víctima e incluso puede tener consecuencias psicológicas irreparables. Desde la popularización de los smartphones cada vez es más común que el revenge porn suceda. La actriz Mischa Barton fue amenazada por un exnovio, quien quería vender un video sexual de ella, pero eso no ocurrió porque Barton lo demandó antes de que pudiera publicar el clip. Al igual que ella, cualquiera que acceda a ser grabado, debe tomar algunas precauciones para evitar ser expuesto sin su consentimiento.

Otro tipo de pornovenganza es la sextortion, que es cuando alguien que posee un video o una fotografía en el que una persona se encuentra desnuda o realizando un acto sexual, es extorsionada. Es decir, alguien le exige dinero a cambio de que dicho material no sea publicado. Sin embargo, en muchas ocasiones (como sucede en un episodio de “Black Mirror”) el chantaje nunca se detiene y al final las imágenes son publicadas. Así que no sólo es peligroso dejarse grabar por alguien, sino que tomarse selfies y compartirlas también puede terminar siendo una pesadilla.
¿Cómo evitarlo?

Aunque la respuesta natural de algunos sería “dejar de hacerlo”, en realidad no tenemos porqué cambiar nuestro comportamiento ni lo que nos gusta sólo porque existan personas interesadas en causarnos problemas. Las principales víctimas, según The Guardian, son mujeres, así que éste podría ser sólo un acto más de machismo en el que los hombres que publican los videos como venganza sólo quieren reivindicar su poder sobre la que fue su pareja.

En el caso del revenge porn, el primer paso es nunca acceder a grabarse, a menos que tengas plena confianza en la persona que te lo está pidiendo. Si accedes, exige que seas tú el único en posesión del video. Si tú lo tienes, nadie más tendrá la oportunidad de compartirlo o utilizarlo para fines vengativos. Otra forma de evitarlo es nunca mostrar el rostro ni dar señas de que la persona a cuadro eres tú.

Si alguien te grabó sin tu consentimiento y además publica el material, estás en tu derecho de comenzar un proceso legal en su contra. En el caso de sextortion también puedes demandar a quien te está extorsionando.
Cada vez es más común compartir desnudos y aceptar sugerencias sobre grabarse durante el acto. Estas actividades son consecuencia de décadas de consumo de pornografía y, al parecer, es una nueva forma de entretenimiento. Por lo tanto, es necesario tomar precauciones para no terminar involuntariamente como la estrella porno del último video viral de Facebook.
No compartas nada con quien no confíes plenamente, oculta tu rostro si aceptas grabarte mientras tienen sexo. De lo contrario, un inocente send nudes puede terminar en una venganza que arruine tu vida.

Si ya fuiste víctima de la pornovenganza, acude a un Centro de Derechos Humanos. Si sufres depresión o estrés postraumático, lo más recomendable es ir con un terapeuta, quien te ofrecerá ayuda para superar el suceso y seguir adelante.
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Referencias
The Guardian
New York Times
