El lugar que inmortalizó a los más grandes genios del arte
Arte

El lugar que inmortalizó a los más grandes genios del arte

Avatar of Carolina Romero

Por: Carolina Romero

23 de junio, 2017

Arte El lugar que inmortalizó a los más grandes genios del arte
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Por: Carolina Romero

23 de junio, 2017

 

 


En Chile, 80 proyectores lograron ocupar 1,500 metros cuadrados del edificio del Museo de Arte Contemporáneo. Fueron once enormes salas y dos patios interiores. El proyecto estuvo a cargo de Louis von Adelsheim. Este videoartista ha intervenido espacios públicos con proyecciones a grande escala. Es imposible permanecer indiferente ante el contenido de su obra. Además de cuestionar la presumida inmovilidad de los grandes edificios de las ciudades, toca temas sociales que permiten al espectador interactuar con lo que observa.

Ahora vas a un museo y no es raro —en absoluto— encontrar instalaciones, video o algún performance. Pero hace unos años las cosas eran completamente distintas. Emerger desde el silencio y atreverse a la creación de contenidos de exploración no era una tarea titánica sólo por la falta de espacios destinados para ello, sino por la falta de comprensión sobre lo polivalente de las expresiones artísticas, la dispersión ideológica o la situación política y económica de algunas naciones.

En España, Espacio P fue uno de los más emblemáticos retoños de esa necesidad de explorar lugares para el encuentro de nuevos lenguajes; la experimentación era el motor. Comenzando sólo como un sitio de reunión de jóvenes artistas en busca de talleres y conversaciones profundas, poco a poco se fue transformando en un contexto muy particular. El performance tuvo un sitio especial y el aprendizaje se daba por medio del intercambio entre los participantes. Un lugar independiente cuyo eje era la experimentación colectiva y la producción no formal. El enfoque: la exploración corporal.


El lugar que inmortalizó a los más grandes genios del arte 1

 

La vida de este proyecto fue breve; de 1981 hasta 1997. Ahora está la Fundación P que busca salvaguardar la memoria construida y recientemente ha montado una exposición que recoge los vestigios de aquellos años en un lugar que fue pionero en la autogestión y que, además, estaba tan abierto a las artes escénicas como a las visuales, plásticas y sonoras.

Pedro Garhel fue el fundador y uno de los directores de este espacio. No sólo eso. Fue uno de los primeros en apostar por el arte interactivo e incluyó en sus obras elementos de arte electrónico. Lo que comenzó como una idea de espacio compartido entre jóvenes creadores, terminó en algo tan trascendente que quizá nunca imaginaron. Esta relevancia no fue necesariamente mediática ni oficial, pero sí en el quehacer del arte desde sus elementos más básicos y el diálogo continuo con los espectadores.

Y es que, a diferencia de una escuela de artes o una galería particular, Espacio P establecía una conexión con su entorno; interactuaba con el barrio donde se encontraba, es decir, no era un lugar cerrado y elitista que sólo hacía sus obras en una especie de soliloquio.

 

El lugar que inmortalizó a los más grandes genios del arte 2

 

El lugar había sido ocupado por una antigua sastrería y se encontraba en la calle Núñez de Arce, en Madrid. Al igual que en Estados Unidos, Holanda e Inglaterra, comenzaron a emerger espacios de autogestión que demandaban un lugar que no tuvieran los museos ni las galerías. Como lo explica Fernando Suárez Cabeza en una ponencia rescatada por MediaLab Prado:

«La forma de trabajar juntos surgió poco a poco, de manera espontánea e improvisada, cada uno participando con su “instrumento” como si de una formación libre de jazz se tratara. Eso es, improvisando sobre estructuras abiertas, siguiendo el hilo de uno, el contrapunto del otro; dejándonos llevar por los encuentros y aportando cada uno su conocimiento en las artes visuales, escénicas y sonoras. A partir de determinados momentos nos enganchábamos, de la improvisación surgió la investigación, los ensayos ya sistemáticos, la creación conjunta, la producción y, por último, los estrenos, las giras y vuelta a empezar».


El lugar que inmortalizó a los más grandes genios del arte 3


De los artistas que más destacaron en este lugar, fueron Bernabé Arranz, Oscar Benedí, Antonio Cano, Pedro Chaparro, Criss Correa Kilpinen, Javier Colis, Amelia de Dios Romero, José Antonio Domenech, Juan Domínguez, Lourdes Durán, Javier Estrada, Francisco Felipe, Rosa Galindo, Jorge Gallego, Pedro Garhel, Eva Lyberten y Wila, Enrique López, Raimundo Luengo, Karina Marotta, Karin Ohlenschläger, Fernando Suárez Cabeza, Carlos Tarancón y Hugo Westerdahl. También Pedro Almodóvar participó en distintos proyectos.

La incorporación de la tecnología a las expresiones artísticas se debió al boom que durante esos años tuvo la aparición de nuevas tecnologías; «cada uno teníamos alguno de estos dispositivos: cámaras de video, sintetizadores, cajas de ritmo u ordenadores personales. El compartir y trabajar juntos no surgió de un planteamiento teórico sociológico, antropológico o empresarial, no de metodologías estudiadas y contrastadas; nació de una necesidad imperante, vital, por optimizar los pocos recursos que teníamos y las muchas ganas de generar juntos nuevas experiencias, construir otros relatos y producir conocimientos renovados», recuerda Suárez.

La dificultad que implica abordar con detalle y objetividad un lugar que en sí mismo rehuía de los reflectores y su interés no versaba tanto en la popularidad sino en los resultados de su exploración artística, es percibida desde el inicio. Sin embargo, es un buen pretexto para pensar qué implica un sitio que nace desde una necesidad, no desde una institución bien oficializada o un proyecto bien definido sino que fue haciéndose sobre la marcha.


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Indudablemente —pese a la lejanía temporal y geográfica que nos significa— Espacio P es ese tipo de lugares a los que las dinámicas museísticas actuales le deben la adquisición de una herencia que se traduce en la exploración de nuevos lenguajes de expresión artística.

El vertiginoso cambio mundial que implica el nuevo uso de las tecnologías hacen impredecible cómo serán estos espacios en un futuro. Así como Renoir nunca imaginó que una videoinstalación iba a tener un lugar importante en las artes, nosotros no tenemos ni idea de lo que venga en próximos años.


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Referencias

Archivo Espacio P
Pedro Garhel
Media Lab Prado







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