La silla de Van Gogh no sobrevivió a una selfie, literal. Una pareja fue al museo, ignoró todos los letreros, subió al pedestal, fingió que se sentaba para la foto y rompieron una obra de arte hecha con cristales Swarovski. Porque claro, ¿quién no quiere verse aesthetic en Instagram aunque eso implique destruir una pieza invaluable?
Lo que pasó en el Palazzo Maffei, en Verona, parece escena de comedia absurda, pero fue muy real y quedó grabado por las cámaras de seguridad. Mientras ella posaba coqueta, él intentó “hacerse el interesante” y terminó cayendo de verdad sobre la silla. Se rompieron dos patas, el asiento y parte de nuestra fe en la humanidad.
Lee también: Las pruebas que confirmarían que Madonna y el papa León XIV son familia y aún así no la perdonan por “Like a Prayer”
Y aunque el museo intentó tomarlo con calma, no lo disimuló: esto no fue un simple accidente, fue falta de respeto. De esas que se disimulan con una risa nerviosa y luego con una huida silenciosa, porque sí, después de romper la obra, la pareja se fue como si nada, sin decir una palabra ni pedir perdón.
Una pareja rompe la “silla de Van Gogh” en un museo y todo quedó grabado

La silla destruida no era cualquier pieza, fue creada por el artista italiano Nicola Bolla, inspirada en una de las pinturas más famosas de Vincent van Gogh: esa silla sencilla y melancólica que pintó en 1888. Pero esta versión no era de madera, estaba cubierta con cristales Swarovski cortados a máquina, cuidadosamente ensamblados en una estructura hueca y frágil, sostenida con papel aluminio.
Sí, suena delicada porque lo era, aun así, parecía robusta a simple vista. Pero como explicó la historiadora de arte del museo, Carlotta Menegazzo, estaba sobre un pedestal, tenía una nota de advertencia y, vamos, es un museo: nadie debería necesitar una explicación extra para no tocar una obra.
@milenio En el Palazzo Maffei de Verona, un turista provocó la destrucción casi total de una obra de arte contemporáneo al sentarse en ella para tomarse una foto. La pieza, titulada ‘Van Gogh Chair’ y creada por el artista Nicola Bolla, estaba decorada con miles de cristales Swarovski y no era funcional, sino solo para exhibición. El incidente fue grabado por cámaras de seguridad y causó gran indignación en el museo, cuya directora lo calificó como una “pesadilla”. Aunque la obra fue restaurada, se desconoce si el visitante enfrentará sanciones. MilenioNoticias MilenioInforma Verona PalazzoMaffei NicolaBolla VanGogh
El hombre que cayó sobre ella intentaba recrear la escena perfecta para una foto, ya sabes, haciendo como si fuera a sentarse en ella y en el proceso, cayó de espaldas y destrozó dos patas y el asiento principal. ¿Lo peor? Ni él ni su acompañante se detuvieron a pedir ayuda o asumir su error, simplemente salieron del ligar. Y como dijo la directora del museo, Vanessa Carlon: “Claro que fue un accidente, pero irse sin decir nada… eso no lo fue”.
Lee también: ¿Qué es el botox cutáneo? El tratamiento que hace que tu piel se vea como si trajeras filtro de insta
Durante varios días, el personal del Palazzo Maffei no sabía si la obra podía restaurarse, no solo por el daño visible, sino por la complejidad del material y el diseño. No es como pegar una silla rota del súper; es reconstruir una pieza única, simbólica y extremadamente delicada, pero, finalmente, y gracias al trabajo de restauradores expertos, lograron devolverla a su lugar.

Aunque la pieza ya regresó a si lugar, esta situación abrió un debate más grande: ¿cuándo se nos olvidó que el arte no es escenografía para selfies? ¿En qué momento nos pareció buena idea subirnos a una obra sin permiso solo porque “se ve bonita”?
La directora del museo fue muy clara: “El arte debe ser respetado y amado porque es frágil”. Y tiene razón, el arte también se rompe con descuidos, con ego, con esa manía de hacer de todo “contenido”, pero la realidad es que no todo está hecho para hecer reels.
Por cierto, si te gusta analizar historias de amor ajenas para entender la tuya, únete a Yo en el amor, una comunidad donde hablamos de relaciones reales, corazones rotos, dudas existenciales, apps de citas, vínculos bonitos y todo lo que pasa cuando intentamos querer y que nos quieran.
