Desde la llegada de los servicios de streaming, Netflix ha estado acaparando la atención de multitudes ansiosas por disfrutar de buenas historias. Cada mes los estrenos despiertan el interés de espectadores, quienes nunca parecen saciarse. De eso se trata, de encontrar la película, el documental o la serie que más satisfaga sus expectativas.

En los últimos años, los españoles han sorprendido con series televisivas de excelente calidad. Las distingue un estilo refrescante que poco tiene que ver con el tono comercial de las producciones de otros países. Si bien retoman temas ya vistos o versiones ya realizadas, vivifican las tramas con técnicas narrativas más complejas o con un diseño de fotografía y de ambiente mucho mejor trabajado. Entre el catálogo de las producciones ibéricas, tres llaman la atención por no pedirles nada a las versiones anteriores, lo que las convierte en una excelente opción para los noctámbulos que no paran de invertir horas en Netflix.
Vis a Vis

Cuenta la historia de Macarena Ferreiro (Maggie Civantos), una empleada que se enamora de su jefe y desfalca la empresa en la que trabaja bajo la promesa de una nueva vida a su lado, pero las cosas se salen de control y su amante la abandona después de culparla del robo. Ya en la cárcel, Maca sufre una transformación al mero estilo Breaking Bad. Pasa de una joven ingenua y esperanzada a una traficante y asesina que decide salir de la cárcel a como dé lugar. A lo largo de las dos temporadas disponibles en Netflix, Macarena entabla relaciones de amor y odio con sus compañeras, sobre todo con “Rizos” y con Zulema, quienes la llevan al límite de sus sentidos. En la serie destaca la actuación de Najwa Nimri (Zulema Zahir), quien interpreta un papel muy distinto al de sus éxitos Lucía y el sexo y Los amantes del Círculo Polar. En Vis a Vis consigue la simpatía de los espectadores a pesar de ser la mala la historia.
Aunque es evidente la relación con la serie norteamericana Orange is the New Black, Vis a Vis escapa del estilo hollywoodense. La serie española es narrada mediante dos discursos: uno cinematográfico y otro documental, en el que es posible escuchar la opinión de las presas sobre la vida en el recinto. Con esto consigue un cariz más realista. A diferencia de Orange is the New Black, que posee un acento cómico y risible de las situaciones que enfrenta la protagonista, en Vis a Vis sobresale lo dramático y policiaco. Otro aspecto interesante es que, mientras Orange… sigue al aire, extendiendo una agonía aburridísima, Vis a Vis termina en la segunda temporada sin finales felices en las historias centrales.
Merlí

Es una producción catalana que cuenta la historia de Merlí Bergeron (Francesc Orella), un filósofo que luego de buscar por un largo tiempo, encuentra trabajo de maestro en la preparatoria de su hijo. Desde su primer día entabla relaciones no muy cordiales con sus compañeros y conquista a la maestra de inglés, a pesar de que ésta tiene novio. Por medio de sus clases nada ortodoxas se conocen las ideas de muchos de los pensadores más importantes de la Historia. Tales filosofías se convierten en el eje de la trama de cada episodio y marcan la pauta para conocer la vida de varios de los estudiantes, sobre todo de Bruno, el hijo homosexual de Merlí, y de Iván, un joven con agorafobia.
Si bien todo gira alrededor de Merlí y sus reacciones, las historias secundarias de sus alumnos sazonan y complementan la trama de cada capítulo. La serie termina su primera temporada con un cierre satisfactorio de las subtramas.
El tiempo entre costuras

Está basada en la novela homónima de María Dueñas y fue producida por Antena 3 y Boomerang TV en 2013. Aunque es una fiel adaptación de obra de Dueñas, hay puntos en los que la producción televisiva supera los méritos que ya había conseguido el libro. En ambas se narra la vida de Sira Quiroga (Adriana Ugarte), una modista madrileña que se fuga con su novio para luego ser abandonada por éste en Marruecos. Hasta el momento pareciera una historia de desamor sin nada fuera de lo común, pero lo interesante viene después. La Guerra Civil estalla y Sira se ve imposibilitada para regresar a casa, además de que tiene que pagar una enorme deuda al hotel donde se hospedaba con el patán que la abandonó. Las cosas se complican con la llegada de los nazis y su involucramiento como espía de los ingleses. Todo mientras ella se convierte en una diseñadora de moda reconocida por la aristocracia alemana.
En la novela, Dueñas consigue atrapar a su lector con la trama amorosa entre Sira y Ramiro, pero una vez que ella se convierte en espía, el ritmo decae y se extrañan más episodios policiacos que realmente ratifiquen la valía de la protagonista. No sucede así en la serie, en la que se desarrollan y enredan mucho más los conflictos diplomáticos, lo que hace más creíble el desempeño de Sira. Otra cualidad sobresaliente de la serie es el dibujo de los ambientes y vestuarios que Dueñas describe en la novela. Las ciudades de Tetuán, Tánger y Marruecos durante el periodo entre guerras son fielmente recreadas junto con la moda de los años 30. De esta manera la serie consigue una fiel adaptación del libro, aunque la elección del desenlace dista mucho del final abierto con que María Dueñas cierra su novela.
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El ocio no es tiempo perdido si puede sacar provecho de ello. Tal vez no sea el mejor ejemplo, pero esta serie de Netflix te hará comprender cómo se forma un asesino en serie.
