Creí que tenía que elegir entre ser mujer o ser líder, hasta que comprendí que puedo ser ambas

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por octubre 6, 2025
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Por mucho tiempo pensé que el liderazgo tenía forma de hombre, que para ser tomada en serio debía endurecer la voz, ocultar las emociones y fingir que todo estaba bajo control, incluso cuando no lo estaba. Me dijeron que las mujeres sensibles no llegan lejos, que el éxito requiere sacrificios, y que si quería un lugar en la mesa, tenía que dejar una parte de mí afuera.

Así que lo hice, dejé fuera mis dudas, mis ganas de llorar, mis fines de semana, y a veces, hasta mi ternura, pero mientras más subía, más sentía que me perdía. Escuché comentarios como “es muy emocional”, “seguro está en sus días”, o “por eso no hay tantas mujeres en puestos altos”, y claro, esas frases no dolían solo por el juicio, sino por la culpa que me hacían cargar.

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Como si ser mujer fuera un defecto que debía corregir y en esa búsqueda de perfección imposible, empecé a convertirme en algo que no era, en alguien que sonreía menos, que opinaba con cuidado o que evitaba brillar demasiado para no incomodar. Hasta que un día, simplemente me cansé.

Creí que tenía que elegir entre ser mujer o ser líder, hasta que comprendí que puedo ser ambas

Me cansé de esconder mi esencia, de querer probar que merecía estar donde estaba, me di cuenta de que el verdadero techo de cristal no siempre está afuera: a veces lo construimos nosotras mismas con los miedos que nos repiten desde niñas, miedo a no ser lo suficientemente fuertes, lo suficientemente frías, lo suficientemente “aptas”. Y cuando entendí eso, dejé de pelear contra mi naturaleza y empecé a reconciliarme con ella.

Hoy sé que puedo ser mujer y ser líder, que la empatía no me hace débil, me hace consciente, que llorar después de una reunión difícil no me resta profesionalismo, me recuerda que sigo siendo humana y que cuidar de mi equipo, celebrar los logros de otras mujeres y darme permiso de descansar también es una forma de liderazgo.

Creí que tenía que elegir entre ser mujer o ser líder, hasta que comprendí que puedo ser ambas

Ser mujer en un mundo que aún premia la dureza es un acto de resistencia, pero también es una oportunidad para cambiar lo que significa liderar. No necesitamos copiar los modelos que ya existen; podemos crear los nuestros. Así que sí, puedo ser mujer y puedo ser líder, puedo ser fuerte sin perder la ternura, puedo tener ambición sin pedir perdón, y puedo construir desde la empatía sin sentir que traiciono la autoridad.

Y si quieres escuchar más sobre este tema de las voces de mujeres lídere, entonces escucha el cuarto episodio de YOLO, uno de los podcast de Tribu, ¿Qué hay después del techo de cristal? Ft. Claudia Contreras & Maya Dadoo en Youtube o Spotify.

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