La protesta que se convirtió en el baile más emblemático de Latinoamérica

jueves, 5 de enero de 2017 5:21

|Scarlett Carmona


Soy consciente de que tengo dos pies izquierdos cuando de bailar se trata. Antes, mi destreza era mucho peor. Familiares y amigos trataron de enseñarme muchas veces, pero todo su esfuerzo fue en vano, lo único que conseguí fue reconocer el ritmo, pero nada más. Si me lo preguntan, no me acongojo, hay muchas personas que están en la misma situación y, como yo, piensan que no saber bailar no es el fin del mundo. Sin embargo, mi apreciación personal del género y el gusto, al menos por intentarlo, surgieron cuando tenía entre 17 ó 18 años. En el sótano de la escuela superior a la que asistía, comenzaba un curso de salsa en línea al que mis amigos y yo decidimos asistir, éramos al menos tres los que ignorábamos que existía algo llamado cadencia.

Música de salsa


Mi sorpresa surgió cuando conocí a la instructora: una mujer de piel nívea, cabello rubio platinado, alta (muy alta), de ojos verdes, muy amable y, encima de todo, profesora de bioquímica o termodinámica (creo que era ingeniera, nunca supe bien). Me di cuenta de dos cosas, la primera es que el intelecto no está peleado con el ritmo, ni con el goce, ni con la coordinación, como dicta el cliché sobre las personas demasiado inteligentes o ñoñas; la segunda: ¿cómo una mujer rusa pretendía enseñarnos a bailar algo que es propiamente latinoamericano?

Para aumentar el tamaño de mi asombro, los orígenes del género se remontan al final de 1960 en los barrios marginados de New York. Ahí había una minoría latina que luchaba contra todo, ya que eran perseguidos; vivían dentro de una cultura extraña, rodeados de delincuencia, con pocas oportunidades económicas, lejos de sus países de origen y lejos de sus raíces. Además, la rara idea de progreso arrasaba con todo lo que no encajara en el futuro moderno, donde las minorías no estaban contempladas.

Junto con el Jazz y con plena consciencia de sus raíces africanas, los latinos que radicaban en la Gran Manzana, principalmente los cubanos y puertorriqueños, crearon la salsa, y contrario a lo que se cree, no fue para amenizar las fiestas, sino como una forma de protestar contra la realidad que los aplastaba. Si bien la influencia del jazz es esencial aunque disimulada, los sonidos afrocubanos se despliegan descaradamente a través de los tambores, en la cadencia de las composiciones, en la ferocidad y en el ritmo pegajoso que provoca moverse.

Música de salsa


Cuando aquella mujer rusa comenzó a mostrarnos cómo se debía mover el cuerpo, mi mandíbula se desencajó; sus movimientos eran gráciles y suaves, el ritmo fluía a través de ella y parecía tan fácil que nos animaba a todos a dar lo mejor. Así, dos veces por semana, bajábamos al sótano a tomar nuestra clase de salsa, cumbia y hasta merengue. Mi cuerpo fue aflojándose poco a poco y comencé a hilar el ritmo con mis pies, con mis hombros, con mi cabeza. Debía ser fluido para que reflejara sensualidad, hasta ese momento era la característica que, al menos para mí, no podía faltar, ya que
es la impresión que se ofrece a primera vista: cuerpos sudorosos, hasta cierto punto frotándose entre sí, las mujeres expirando sexualidad con cada compás, los hombres respondiendo al cuerpo de la dama, simulando o viviendo en realidad cierta complicidad y compenetración con el otro. De Latinoamérica para el mundo, la salsa no sólo está arraigada, se volvió parte de la identidad latina, de la cultura que compartimos.

salsa


A pesar de ello, la sensualidad y complicidad inherente son recientes, pues al principio este género denunciaba la vida cotidiana de los latinos en Estados Unidos; relataba sus pesares, sus problemas, sus aspiraciones frustradas o sus esperanzas para el futuro, era la manera en la que hacían las denuncias sociales, y en la mayoría de las ocasiones no podía faltar el tinte político en sus letras, que poco a poco fueron tomando forma y protagonismo; no hablaban (regularmente) de amor y romances fallidos como ahora. Era una realidad completamente diferente la que forjó el ritmo.



Poco a poco fue afianzándose en el caribe y después en el resto de Latinoamérica, absorbió otros géneros como el son cubano, la guaracha, el guaguancó, etc. Como forma de creación, de expresión y de rebeldía, las letras no eran el tema central, sino la música, la cual exigía libertad y poco a poco, quienes encontraron el ritmo al bailarla, encontraron también que el movimiento de un cuerpo libre debía ser acelerado y quizás hasta frenético.


baile-salsa

De aquella profesora sólo me queda el recuerdo de cuando nos mostró, junto a su esposo, la magia que sus movimientos ofrecían. Mi cuerpo no tiene aún mucha destreza, pero he encontrado la forma de disfrutar una pieza o dos. Para bailar no sólo éste sino cualquier género, es necesario educar al cuerpo y practicar mucho, y expresarnos de manera franca.

La salsa en su momento inicial como forma de escape, de creación y de resistencia, encontró la manera de reunir parte de la diversidad de la cultura hispana y la plasmó en un destello de autenticidad. Más allá de las piezas musicales contemporáneas, muchas de ellas respondiendo plenamente a la idea de marketing, volver al inicio nunca es mala idea, por eso hay cinco sugerencias que pueden ayudar en la comprensión de la importancia que tiene este género para la cultura latinoamericana. A continuación te las presentamos y compartimos:



`Oh, ¿qué será?´- Willie Colón


Willie Colón es uno de los cantantes de salsa más reconocidos y respetados en el medio; esta canción fue escrita por el brasileño Chico Buarque y el arreglo musical estuvo a cargo de Héctor Garrido; el ritmo de las notas hace que nuestros pies quieran comenzar a moverse. 



`No le pegue a la negra´- Joe Arroyo



Esta canción es un claro ejemplo de lo que se habló anteriormente sobre el carácter de protesta y rebelión, y nos cuenta una historia de amor con tintes sociales, como lo es la esclavitud y la violencia hacia las personas de piel negra. El ritmo contagioso, rápido y la voz apasionada con el tema nos llama a levantarnos y movernos en la pista de baile. 




`Perico Macona´- Ángel Canales



Las historias sobre personajes variopintos también son la inspiración de muchos músicos e intérpretes de la salsa. Este puertorriqueño es uno de los salseros más reconocidos y queridos, quien ha cosechado grandes éxitos debido a que su salsa se considera como tradicional. 



`Pa´ bravo yo´- Justo Betancourt

Este tema es el más conocido en la carrera de este cubano matancero. En él muestra su orgullo de tener sangre africana y de sus orígenes. Su música muestra influencia cubana pero desarrollada en dirección de la salsa puertorriqueña.



`Diez lágrimas´- Los hermanos Lebrón

Otra letra que muestra el sufrimiento que vivían muchos de los latinos en Nueva York es ésta, interpretada por un grupo musical constituido por hermanos puertorriqueños radicados en aquella ciudad. 


No cabe duda que la danza y los bailes son una de las maneras en las que los seres humanos buscan expresar lo que tienen en su interior y su identidad; los animales también los tienen, lo cual nos clarifica que el movimiento corporal es más que una expresión cultural, es parte de nuestros instintos, esos que sí deben ser atendidos, bailes hasta que el mundo se acabe. 


**
La danza ha sido inspiración para las artes visuales, en este enlace te compartimos las pinturas que lo demuestran. 

TAGS: Africa
REFERENCIAS:
Scarlett Carmona

Scarlett Carmona


  COMENTARIOS