Toda mi locura me había llevado a besarla
Letras

Toda mi locura me había llevado a besarla

Avatar of Angela Hernandez

Por: Angela Hernandez

4 de julio, 2017

Letras Toda mi locura me había llevado a besarla
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Por: Angela Hernandez

4 de julio, 2017



El relato que se reproduce a continuación fue escrito por Ángela Hernández. Se trata de una reconstrucción cronológica de una trama lineal con un desenlace que sorprende.


Elián

La conocí en la hora dorada del día, justo cuando el sol estaba en su punto perfecto antes de entrar al crepúsculo. Me encontraba en la bella capital de Italia, andando por los alrededores del Coliseo Romano y entonces la vi, era tan hermosa que parecía brillar entre tantos turistas. Su cabello era tan lacio y negro que hacía que su rostro se viera impecable, y no era lo más sorprendente; luego venían sus ojos de un tono claro, ella estaba a tan sólo un metro de mí fotografiando la zona verde que nos rodeaba. Tuve el absurdo impulso de acercarme y hablarle. No obstante, tenía una desventaja: yo sólo era un muchacho de veinte años, que trabajaba ayudando a un arquitecto, que no sabía del idioma y, sobre todo, un pobretón que no recibía un buen salario. Me sentí un poco avergonzado, pero decidí ir hacia ella e intentar hacer el ridículo.

Actué de la manera más tonta, pero funcionó; la hermosa mujer hablaba español y ni siquiera era de aquella nacionalidad. Recuerdo haber sonreído tenuemente, en cambio ella soltó una carcajada brusca para su contextura. Esa tarde caminamos rodeando el Coliseo, dimos aproximadamente veinte vueltas y ni siquiera sentimos cuándo se nos pasó la hora. Se llamaba Elián, sólo me dijo su nombre y nada más. Elián trabajaba con una viuda en una mansión, ella era niñera de un chico de seis años, rebelde y mimado.


beso en mano


"Debo irme… Adiós", dijo inesperadamente. Mientras decía aquellas palabras, noté cómo su rostro se opacó y cómo la sonrisa desaparecía. Se levantó del banco y presionó su cartera beige y así caminó encorvada.

"No la dejes ir", dije desde mis adentros. Me levanté del banco y corrí a Elián, que no llevaba mucho caminando. La sorprendí tomándola de la mano y acercándola a mi rostro. Un vacío extremo se apoderó de mi cuerpo, los latidos de mi corazón estaban sobrepasando los límites y lo que más me había arruinado había sido su mirada profunda. Toda mi locura había conllevado a besarla y creí que iba a golpearme, pero en cambio entrelazó sus brazos en mi cuello y jamás me había sentido tan bien en mucho tiempo.

Tan sólo éramos dos chicos viviendo el bello momento, estábamos cometiendo locuras de personas ebrias: le dije que se escapara conmigo y aceptó. Éramos como dos amantes escapando de un matrimonio. El momento fue perfecto.

Recuerdo haber llegado a Latinoamérica en la madrugada tocando su mano y a partir de ese momento mi vida pareció perfecta: pasó el tiempo y creía que iba a arrepentirse de estar conmigo, ya que era muy pobre y sólo contábamos con una alfombra y una pareja de platos y cubiertos. No teníamos nada, pero yo lo tenía todo con ella y así me aceptó y justo, todo se tornó en un hermoso misterio.


mujer muerte


Pasó el tiempo y nos convertimos en padres de un hermoso varón el cual llamamos Angus. No podía ser más feliz, toda mi vida estaba resuelta en aquel momento… Pero todo en la vida no es color rosa: recuerdo que llegué a casa y escuché a Angus llorando. Entonces eché a correr y encontré a mi pequeño llorando desesperado y no encontré a mi esposa.

Mi felicidad se acabó cuando entré al baño y la vi colgada del cuello, pálida, con los ojos abiertos mirando al infinito. En el piso había una serie de hojas las cuales decían que su deseo era mi felicidad, pero que no iba a acompañarme a causa de una extraña enfermedad.

***

Las imágenes que acompañan el texto pertenecen a Nishe.
Puedes apreciar más de su trabajo acá.

***

Tal vez deshacerse de algo, como el peso muerto del pasado, por ejemplo, tiene que ver con lo que no necesitas pero que igual quieres.


Referencias: