Albert Einstein siempre ha sido considerado una de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad, incluso cuando estaba vivo. Robert Oppenheimer disfrutó en su día de esa fama y ese estatus, aunque la política se lo arrebató.
Ahora, con el estreno de Oppenheimer, de Christopher Nolan, la vida, los hechos y las contradicciones morales del científico han despertado la curiosidad de la gente. Una de las preguntas que muchos se han hecho es cómo fue su relación con Einstein.
Las vidas de ambos genios chocaron en uno de los momentos más trágicos y caóticos de la historia: la Segunda Guerra Mundial. Aunque a Oppenheimer se le llama el “padre de la bomba atómica”, como veremos más adelante, a Einstein también se le ha responsabilizado de sentar las bases científicas que llevaron a la creación del arma más destructiva de la historia.
Sí, las teorías y los trabajos matemáticos de Einstein consiguieron comprender y poner en números la naturaleza de la materia y, por tanto, de la energía. La mente brillante de Oppenheimer consiguió tomar estas ideas y teorías y materializarlas.

La participación de Albert Einstein en la creación de la bomba atómica
Siempre se ha responsabilizado a Einstein de empujar al gobierno a crear la bomba atómica. A principios de la Segunda Guerra Mundial, Einstein se enteró de que un grupo de científicos alemanes había logrado dividir un átomo de uranio. Esto fue revolucionario, ya que revelaron el proceso de fisión que desencadenaría una enorme cantidad de energía. Sin embargo, la noticia no era tan cierta y el equipo ni siquiera estaba cerca de conseguirlo.
Preocupado, el científico decidió alertar al presidente Franklin D. Roosevelt y le explicó las implicaciones que este descubrimiento podría tener en la creación de una bomba masiva utilizando la fisión. Según cuenta la historia, esta carta enviada por Einstein llevó al gobierno estadounidense a financiar y crear el Proyecto Manhattan, que sería dirigido por Robert Oppenheimer. Por ello, en 1939, The New York Times publicó que Einstein había sido la “fuerza que lanzó la bomba atómica y la Era Atómica”.
¿Esto le hace responsable? Einstein nunca se sintió cómodo trabajando con el gobierno o el ejército. De hecho, nunca participó en el Proyecto Manhattan ni en nada relacionado con la creación de la bomba. Aparte de la carta en la que alertaba a EE.UU. de una posible arma atómica alemana, la única contribución de Einstein (si queremos llamarla así) fue llegar a su icónica ecuación E=mc2, que básicamente puede explicar cómo funciona la energía de las bombas… y muchas otras cosas relacionadas con la energía.
Sin embargo, parece que también Einstein se sintió responsable en algún momento, sobre todo después de ver la devastación que las bombas atómicas habían causado en Hiroshima y Nagasaki. Se dice que llegó a decir que si hubiera “sabido que los alemanes no conseguirían desarrollar una bomba atómica, no habría hecho nada”. Oppenheimer, que sí fue responsable de las bombas, acabó sintiendo el mismo remordimiento, algo que ambos científicos compartían.

¿Cómo era la relación entre Einstein y Oppenheimer?
Es un hecho que tanto Oppenheimer como Einstein conocían muy bien el trabajo científico del otro. Se respetaban mucho, pero ¿tenían una relación como la que vemos en Oppenheimer? Resulta que no estaban tan unidos como podríamos creer, aunque sí compartían correspondencia y opiniones sobre su trabajo científico.
Einstein y Oppenheimer se vieron varias veces, sobre todo porque ambos trabajaban en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Oppenheimer fue director del instituto de 1947 a 1966 y Einstein fue uno de sus miembros más importantes desde 1933 hasta su fallecimiento en 1955. Ahora bien, no hay pruebas de que ambos científicos colaboraran alguna vez en un proyecto, pero sí que compartieron algunas ideas sobre ciertos asuntos, especialmente su preocupación por la bomba y la carrera nuclear que desencadenó.
También se sabe que Oppenheimer escribió a Einstein mientras trabajaba en el Proyecto Manhattan; éste ya tenía dudas sobre su trabajo y quería conocer las opiniones políticas, morales y científicas de Einstein. No sabemos qué respondió o si llegó a hacerlo, pero podemos suponer que no era especialmente partidario de las armas nucleares.

En una conferencia tras el fallecimiento de Einstein, Oppenheimer habló con cariño de él. No sólo le llamó colega, sino que dijo que eran “colegas íntimos y algo así como amigos”. También aprovechó la conferencia para defender a Einstein y aclarar que no tuvo ninguna participación en la creación de la bomba: “A menudo se culpa o se alaba o se atribuye a Einstein la creación de esas miserables bombas. En mi opinión, no es cierto. Su papel fue el de crear una revolución intelectual, y descubrir más que ningún otro científico de nuestro tiempo lo profundos que eran los errores cometidos por los hombres que les precedieron.”
Oppenheimer añadió que Einstein efectivamente escribió una carta al Presidente Roosevelt pero “en parte se trataba de su agonía ante la maldad de los nazis, en parte de no querer dañar a nadie de ninguna manera; pero debo informar que esa carta tuvo muy poco efecto, y que el propio Einstein no es realmente responsable de todo lo que vino después. Creo que él mismo lo entendió así”.
Puede que no fueran mejores amigos, pero Einstein y Oppenheimer acabaron adquiriendo bastante notoriedad como partidarios del control de armas y detractores del armamento nuclear. “Si las bombas atómicas se añaden como nuevas armas a los arsenales de un mundo en guerra, o a los arsenales de las naciones que se preparan para la guerra, entonces llegará el momento en que la humanidad maldecirá los nombres de Los Álamos e Hiroshima”, dijo Oppenheimer.
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